Objeto de Deseo: La Ciencia.

Diálogos de la Ciencia consigo misma y con la Cultura.

Medicina “convencional”

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Lo primero que hago cuando llego a una ciudad nueva en la que voy a establecerme una temporada es…hacerme rápidamente miembro de la red de bibliotecas públicas que me corresponde por área.

No son sólo los libros y los papeles que -al menos de momento- uno sigue encontrando en ellas y hacia los cuales uno gravita- es también el hecho de que esos espacios, las bibliotecas, son una especie de ”refugio” en el que todo discurre de una manera más suave, lenta. Uno tiene la sensacion ahí adentro de que el mundo exterior le ofrece una especie de tregua momentanea, interrupción breve de agresiones.

En Londres me ha tocado en suerte la red del Borough de Waltham Forrest. Son siete u ocho bibliotecas apañaditas, chulas.  Pero tanto aqui como en el resto de bibliotecas públicas inglesas a las que he ido afiliándome en el último bienio, he acabado “descubriendo”  un par de cosas que me ponen bastante nervioso.

En la sección de Ciencia y Sanidad de practicamente todas esas bibliotecas populares: uno encuentra muy pocos libros de Farmacologia, drogas o mecanismos de reacción, interacciones de substancias con sistemas biológicos, o más bien ninguno. Con lo que si se topa uno es con un desdichado montón de mamotretos dedicados a lo Alternativo, en especial a la traída y llevada y masticada Homeopatía. No solo esa disciplina falsaria se encuentra mimada y sobrerrepresentada, tambien lo está el resto de la panoplia misticoide.

Pero hay un detalle que a este servidor le saca especialmente de quicio. A la creciente, casi avasalladora presencia de esos libros-chorrada que deseducan del modo mas desgraciado a la población, se añade un truco o “estrategia” constante de los autores y responsables de la edición de esos papelotes con cubiertas: la insistencia en llamar a la medicina racional y científica medicina convencional.  Y junto (frente) a esa medicina “convencional”, nos sirven ellos su material pseudohumanistico y alternativo. En el mejor de los casos, se nos presentan como terapeuticas alternativas (frente a las terapias convencionales farmacologicas). En el peor, se presentan como auténticas substitutas.

El uso del lenguaje, de la terminología, de la fraseología no es casi nunca inocente. Al llamar medicina convencional a la medicina cientifíca estos amigos estan armando un peligroso edificio conceptual según el cual sus charlatanerías escritas se colocan en un nivel mas “avanzado”, un escalón por encima, digamos, no sólo desde un punto de vista humano, sino hasta científicotécnico.   

Octubre 15, 2009 Publicado por Serafin | Ciencia y Sociedad, Farmacia/Farmacología, Medicina | | Aún no hay comentarios

House: enigma

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House es una serie extraordinaria. Y un enigma popular y televisivo.

No lo es sólo por la deliciosa incorrección política del personaje asqueroso y delicioso, martillo de charlatanerías culturales, políticas y pseudocientíficas, también y ante todo, porque implica -en clave gamberra- una contundente reivindicación de la Ciencia y la Medicina como frio ejercicio análitico, lógicoracional y escrupulosamente seguidora del método científico. Sin negligir, claro esta, la idea de genio intuitivo -otra incorrección que saca de quicio a los “curas” progres de la época - y que es la que pone en marcha, esa chispa de genialidad, lo que dispara el proceso desvelador.

Para House, la Medicina es puramente una operación intelectual, un desafio detectivesco con un “culpable” (un bichito o un misterioso trastorno fisiopatológico), un escenario (la patología resultante) y una víctima: la víctima. Un Holmes de la Ciencia Médica, para quien solo cuentan las cada vez mas desatendidas células grisáceas de la caja craneana, la recogida de datos y la interrogación crítica de la Realidad. Sin ningún tipo de niebla sobrenatural u oculta como en otras series de television también (y desdichadamente) exitosas.

Frente a la cansina palabrería alternativa con su presunta voluntad de centrarse no en la enfermedad aislada sino en la persona (como detesta este servidor ese lenguajito newage, suave e infumable), sus mojigaterías humanísticas, sus circulos y espirales especulativas y su bruma no contrastada, House se erige como el campeón de la Medicina Cientifica Occidental.

¿Y porqué es un enigma este excepcional programa televisivo? Pues porque resulta que ha salido de las profundidades de un estudio de televisión estadounidense (su origen no es precisamente indie) y con vocación comercial, y ello en una epoca de creciente presencia y aceptación desgraciada por parte de un atolondrado publico del rubbish misticoide y alternativo, con sus sibilinos e incrustados ataques a la Ciencia. Esa Ciencia que teniendo en cuenta la enorme cantidad de sufrimiento o simplemente incordio del que nos dispensa en todos los terrenos de la Existencia (no solo en el médico) merecería una defensa lo mas aguerrida posible frente a la caterva de estafadores holísticos.  

Por todo ello, y más que me callo, olé House.

Agosto 22, 2009 Publicado por Serafin | Ciencia versus Cine, Ciencia y Sociedad, Farmacia/Farmacología, Medicina | | 5 comentarios

Alexander Fleming, sombras biográficas

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La Ciencia no es una construcción en el sentido que le dan unos cuantos sociólogos o antropólogos, no lo es como producto acabado, aunque pueda serlo a lo largo de determinados períodos en su “cutting edge” o filo cortante. Así, en el siglo XIX, la victoria de las teorías de Louis Pasteur sobre sus contrarios, los defensores de la generación espontánea parece ser que no se debió tanto a los legendarios y elegantes experimentos del químico francés como a un interés sociopolítico y cultural de la Francia de la época por favorecer su planteamiento. Ya que, aunque ahora parezca mentira, la teoría de la generación espontánea a la que se oponían Pasteur y el stablishment del momento se alineaba con posturas más progres y transgresoras, a las que dicho stablishment era alérgico. La ironía es que ese planteamiento conservador acabó siendo el correcto, a la luz de la evidencia que iría más tarde acumulándose. Pero entonces, en ese último tercio del XIX, la pugna en torno a la validez o no de la teoría de la generación espontánea formaba parte del cutting edge del pensamiento cieníifico. Ahi, en el cutting edge, donde se la juegan los paradigmas, es donde puede haber construcciones, pero no en el cuerpo de la Ciencia, en las proximidades de su centro. Hoy dia sabemos positivamente que no hay generación espontánea (al menos, no en el sentido decimonónico), y ese conocimiento no es una construcción sociopolítica o cultural (si lo fue, como digo, en epoca de Pasteur); es una realidad científica contrastada. 

Otro tanto podría decirse del experimento capitaneado por A. Eddington en 1919 para probar la teoría Einsteniana de la Relatividad en detrimento de la visión clásica newtoniana. La probatura resultante a partir de los datos recogidos por Eddington fue una construcción, nos aseguran los más actuales historiadores de la Ciencia, pero eso no quita que la posterior evidencia acumulada a favor de la Teoría de la Relatividad la haya consolidado abrumadoramente como nuevo paradigma. Pero, en efecto, los resultados de Eddington y la puesta de largo de la Relatividad ya en1919, no fue mas que una “decisión” (digámoslo así) intelectual, cultural, política.

Tenemos pues que el contenido de la Ciencia responde a la Verdad o siquiera a una elevada probabilidad operativa (al menos su núcleo e inmediaciones, quizá no sus bordes o “cutting edge“, como decíamos arriba). No obstante, la imagen popular de la Ciencia, las biografías, la prensa, las películas, el imaginario…esto es algo completamente distinto.

Fleming es uno de los ejemplos. El extraordinario libro de John Waller Fabulous Science lo deja claro en su desmitificador capitulo Fleming’s dirty dishes. El escocés es universalmente aclamado desde la década de 1940 como el “descubridor de la penicilina”, pero según Weller, si hubiese que recopilar los méritos de todos los implicados en el desarrollo de esa molécula y su adaptación tecnológica y sanitaria -su colocación en la industria para su exitoso uso humano- parece que Fleming no entraría ni en la short list.

 En efecto, entre el accidental descubriento de las posibles propiedades antibióticas del hongo penicillum por parte de Fleming en 1928 y los ensayos clínicos y puesta a punto tecnólogica e industrial liderada por el mucho mas meritorio equipo de Florey hacia el final de los 1930 y principios de los 1940 pasaron pues quince años. En esa casi década y media,  el famoso escocés se desentendió casi por completo de la futura penicilina, por mucho que más tarde, a un tiempo con los desarrollos de Florey y compañía, la reclamara como suya (I wanted to see what you´ve been doing with “my old penicillin”, le soltó a Florey)  y apenas la menciona en sus papeles entre 1928 y los desarrollos del equipo del australiano en Oxford.

Este tipo de circunstancias histórico-biográficas son aprovechadas por los aguadores profesionales de la Ciencia para proclamar su caracter relativo y socialmente construido, pero tal cosa suele ser una charlatanería. Quizá la exagerada fama de Fleming y su leyenda se deban más a un malentendido propagado por la Prensa y unos cuantos biógrafos atolondrados, pero el carácter bactericida de la penicilina es una realidad prolíjamente descrita por la farmacología y por el magnífico impacto sanitario de la molécula, salvando de la muerte a innumerables seres.

Agosto 3, 2009 Publicado por Serafin | Ciencia y Sociedad, Farmacia/Farmacología, La Ciencia en la Historia, Medicina | | Aún no hay comentarios

Suckers, de Rose Shapiro

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Un buen texto para ahuyentar -al menos hasta cierto punto, no hay que hacerse demasiadas ilusiones- a la horda de alternativos (naturópatas, ayurvedistas, quiroprácticos, osteópatas, candleterapeutas, homeópatas, acupunturistas, meditadores et all) es este contundente Suckers, de Rose Shapiro.

Shapiro pega un verdadero repaso a los alternativos, intenta desemascararlos -y digo intenta porque se necesitarán muchos libros como éste para lograrlo- y lo hace con energía y soltura. Suckers es un libro de lectura esencial para cualquier persona ilustrada y un digno esfuerzo para frenar siquiera en cierta medida a una armada de personajes que comienzan a ser un serio problema intelectual, sanitario y económico.

Junio 28, 2009 Publicado por Serafin | Ciencia y Sociedad, Farmacia/Farmacología, Medicina | | Aún no hay comentarios

Peligros

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Vivimos una epoca paradójica. La Ciencia Natural (la Ciencia a secas, pues para mi cosas como la Sociología sólo son Ciencia en la medida que son Ciencia Natural), y el binomio TecnoCiencia se encuentran en una situación socioculturalmente curiosa. Nunca en toda la Historia de la Humanidad se había alcanzado un conocimiento tan profundo de las leyes de la Naturaleza (mundos físico, quimicobiológico) y una mayor excelencia en su manipulación, dando lugar a poderosas e increíbles excelencias tecnológicas. Pero esta Ciencia o TecnoCiencia, sin duda la mayor conquista de la mente del Hombre, sufre hoy dia una situación de acoso, de peligro casi. He ahi la paradoja.

Año 2009. Un año futurista, fagocitado ya por el Tiempo aquel redondo 2000 clave en la mitología futurista de Occidente desde mediados del XIX. Fagocitado tambien el 2001, otro guarismo notorio en la cultura popular no tanto por ser el primer año del XXI como por venir asociado a la excelente Odisea de Kubrick y su deliciosa asociación tecnohumanística (“humanística” en el buen sentido, en este caso). En el año de CienciaFicción que vivimos y en el que yo diría que su TecnoCiencia se encuentra perfectamente a la altura de los viejos mitos del porvenir del XIX y el XX, estamos ante una desconcertante Cruzada intelectual, política y académica contra el método científico (herramienta esencial sin la cual estaríamos todavía inmersos en una cultura de tipo especulativo como la de cualquiera de las civilizaciones humanas anteriores al Occidente del siglo XVII) y contra el poderoso legado de la Ilustración, incuestionable no hace tanto. Pues sí, nos sale hoy al paso toda una armada de académicos e intelectuales que desde las “Ciencias” Sociales principalmente y desde la “Humanidades”, intentan de algun modo dinamitar nuestra cultura intelectual (racional y científica)y devolvernos a una especial de renacida Edad Media, como aquella anterior al XVIII, frívolamente asimilando (entre otras cosas) la Ciencia y su aparato con una disciplina cultural mas, exaltando la Ideología y sus entramados verbales por encima de las verdades (es decir por encima de los hechos, vaya) de la Naturaleza. Y es que empiezan diciendo que la “Verdad” como tal no existe. Y un cuerno no existe.

¿La “verdad” de la Esfericidad de la Tierra, su movimiento elíptico en el Espacio, no existen?? Son acaso una costruccion sociocultural?? No existe la mecánica newtoniana (naturalmente con su refinamiento einsteniano)??? Una broma a la que soy muy aficionado: que prueben esos intelectuales a saltar desde un octavo piso, a ver en qué queda la construcción sociocultural, el entramado de textos a los que según dicen se reduce la Física. ¿Y cómo se las arreglan para trasladarse por el aire a mil kilómetros por hora en una enorme bala de metal de no se cuántas toneladas de peso? ¿Gracias a los textos?

Un malsano postmodernismo infesta las Universidades (y Escuelas y pequeñas escuelas anejas) y la vida pública y política. No hay progre hoy dia que no se dedique a alabar lo “alternativo” y a cargar de paso contra la satánica Industria del Medicamento, denunciando su enésima perversión oculta. El mayor error de la “izquierda” (servidor no cree en esa divisoria arcaica) es otorgar credibilidad a los charlatanes que criminalizan la Ciencia, rinden culto a orientalismos y demás y se lanzan al palique “alternativo” con sus enfoques “holísticos” y “humanísticos (aqui en el sentido sectario). No, no existen Ciencia ni Medicina alternativas, la Ciencia o la Medicina o son científicas y racionales o no son, o siguen el método científico (admito que la noción de método científico es compleja) o no son. Y no importa si vienen de Oriente o de Occidente. As simple as that. Una tupida cobertura verbal ampara a los trileros que viven del ya denso hormiguero de “disciplinas”, habiendo conseguido ya unas cuantas de ellas poner un pie en nuestras atolondradas Universidades, pero que son sólo especulación en el mejor de los casos y una peligrosa estafa intelectual (y económica) en el peor. Flores de Bach, de Bush, y un autentico bosque floral, ahí fuera, en esas escuelas y clínicas. Aromaterapia, candletherapy, orinoterapia (sic), magnetoterapia, osteopatía, y un etcétera ya largo. La más “respetable” de esas disciplinas especulativas es la Homeopatía, que lleva casi doscientos años vendiendo humo. Bueno, humo. Más bien tubitos con 5 ml de agua a cinco euros (cuatro libras esterlinas en el Reino Unido). O sea, que cómo será la menos respetable.

La menos respetable aconseja por ejemplo a los enfermos de cáncer que desistan de los fármacos prescritos (anticancerosos, analgésicos) y se sometan a terapias de corte místico que aceleran el dolor y la muerte.

Junio 18, 2009 Publicado por Serafin | Ciencia y Sociedad | | Aún no hay comentarios