En torno a Civilizaciones Extraterrestres (1979, Isaac Asimov)
Mayo 31, 2007(El que sigue es un artículo publicado en una de mis viejas Webs 1.0, en el lejanísimo 2001).
En torno a la obra divulgativa de Asimov Civilizaciones Extraterrestres (1979)

El primer Asimov que leí, en los inconcebiblemente lejanos 80’s, no fue ninguna de sus celebradas obras de ciencia-ficción (obras que devoraría a lo largo de los años siguientes), no fue ningún tomo del ciclo de las fundaciones, ni de los robots, ni del detective futurista Elías Baley. Fue este interesantísimo, riguroso y ameno ensayo publicado por vez primera en 1979, en una época todavía marcada por las hazañas aeroespaciales.
Es este libro todo un baño de racionalismo científico a un tema sobre el que han abundado con frecuencia la mistificacion, la patraña y la superchería. Que han abundado y que abundarán, al parecer. Y es que el siglo que se nos viene encima será, en opinión de muchos, una especie de Edad Media con supertecnología. Un medievo con teléfonos móviles. En efecto, a lo largo del XXI, habrá una curiosa convivencia entre la superstición y el rigor científico-técnico; entre el culto a lo sobrenatural y el creciente dominio de las leyes de la física; brujos, adivinadores, tarotistas y demás fauna compartirán siglo y época con físicos, genetistas, bioquímicos e ingenieros del más alto nivel. La informática doméstica, Internet, la telefonía móvil, los multicanales de televisión y toda la espléndida cacharrería tecnológica tendrán como principal utilidad la de vehicular toda la murga neomedieval. El XXI será así un siglo peculiar, un siglo de extrañas cohabitaciones: una gran masa popular deslumbrada por brujos y magos catódicos compartiendo piso con una (comparativamente) pequeña élite profesional y culturalmente sofisticada. En lo que respecta al tema de la inteligencia extraterrestre, esta se asociará más a los OVNIS, a la ufología, o a gente como Antonio Ribera o Le Poer Trench que al programa SETI o a Carl Sagan. Por ello, el siglo que ahora empieza va a ser probablemente poco propicio para la clarificación popular del tema del Contacto. Y dejadme decir de paso que ese fascinante y rico género literario (mal) llamado ciencia-ficción continuará asociándose con batallitas galáctico-medievales y seguirá despreciado por la crítica literaria y por los enteradillos culteranos de café.
Con este poco apetecible plato que nos van a poner sobre el mantel, la reedición y promoción de una obra tan lógica, racional y rigurosa como Civilizaciones extraterrestres sería algo verdaderamente de aplaudir. Al igual que el resto de la obra divulgativa de Asimov. Y es que el bioquímico ruso-americano debería ser una bandera a agitar y enarbolar en el oscurantista siglo que acabamos de estrenar. Este claro y límpido enciclopedista dieciochesco extraviado en el turbulento e irracional (aunque muy científico) siglo XX, se nos va a hacer imprescindible en las tenebrosas e irrespirables décadas que se nos vienen encima. La reedición de la espléndida obra divulgativa de Asimov debería ser casi un deber moral para contribuir a ahuyentar a toda la horda de echadores de cartas, de simpáticos y gesticulantes brujos de madrugada, de enlutadas brujitas de escoba electrónica, de tele-tarotistas, de enviados de Dios en formato htm, de milagreros de banner. En esta Edad Media de cable y Banda Ancha que iniciamos, utilicemos pues, a Asimov como amuleto. Utilicemos sus límpidos y cristalinos libros como pata de conejo.

A estas alturas, inútil decir que Civilizaciones extraterrestres no es un libro de Ufología. Es un libro de Ciencia. De Física, de Química. De Biología. Pero que nadie se espante. Porque Civilizaciones extraterrestres es, ante todo, un libro de reflexión, de lógica y de sentido común. De rigor científico. Un libro cuya línea de razonamiento, cualquier lector de mediana cultura (y de mediana curiosidad o de inquietud mediana) puede seguir perfectamente aunque no tenga ni papa de aquellas venerables disciplinas.
Bueno, venga. Vamos con el libro. ¿Existen las civilizaciones extraterrestres?. Tremenda pregunta. Pudiera ser, desde luego, pero seguro que no envían una nave espacial (un ovni) para jugar al escondite con el género humano, para aterrizar en un campo de patatas y desaparecer y en general, todo ese extraño y desconcertante comportamiento que sugieren los entusiastas de la ufología. ¿Existen las civilizaciones extraterrestres? ¿Qué se necesita para que haya una civilización estraterrestre? Estas apasionantes y aterradoras preguntas (cuya respuesta cambiaría la percepción que la raza humana tiene de sí misma y de su situación en el mundo y en el cosmos) son el núcleo central de Civilizaciones extraterrestres.
Asimov empieza haciéndose varias preguntas ¿en qué consiste la vida? ¿Es posible una vida de silicio y no de carbono? ¿Qué exige la vida para su aparición, evolución y desarrollo? ¿Qué características ha de tener un planeta para ser incubador de vida, al igual que nuestra Tierra? ¿y la estrella en torno a la cual este planeta gira? A parte de la existencia de vida, ¿que condiciones son necesarias para que esa vida evolucione hacia la inteligencia y el dominio de la alta tecnología, tal y como ha sucedido en la Tierra? Asimov se va respondiendo a sí mismo utilizando como únicas herramientas la razón, la lógica y los actuales conocimientos científicos y astronómicos. Así, un planeta candidato a incubar vida debería ser de un tamaño similar a la Tierra, y estar formado de roca y metal (semejante por lo tanto a los planetas interiores o terrestres de nuestro sistema solar), debería poseer agua líquida y capacidad para retener una atmósfera. Para la aparición de la tecnología, quizá debería poseer continentes o tierras emergidas. A tal efecto, no serviría un planeta de tipo jupiterino, que es un bola gigante de gas y líquido. ¿Y cómo ha de ser la estrella en torno a la cual gira el planeta? Debería ser como nuestro Sol, nos dice Asimov, es decir una estrella de tamaño mediano. Y esto porque las estrellas de gran tamaño queman hidrógeno muy deprisa y abandonan en seguida su secuencia principal. La vida y su desarrollo es un proceso complejo y muy sofisticado que exige larguísimos periodos de tiempo, por ello es imprescindible que la estrella en torno a la cual gira el planeta candidato a albergar vida permanezca el tiempo suficiente en su secuencia principal.
¿Y el tema de los viajes interestelares? Esto es, ¿qué hay sobre los requisitos para que ellos (la civilización extraterrestre) y nosotros entremos en contacto físico? Parece ser que unos y otros nos hallamos recluidos por las gigantescas distancias interestelares y el límite físico que impone la infranqueable barrera de la velocidad de la luz. ¿Y otras posibilidades de comunicación o de contacto?. Al elaborar sus respuestas, Asimov adopta un punto de vista conservador y cauteloso, pero aún así, resultaría que en buena lógica podría haber, sólo en nuestra Galaxia, centenares de millones de civilizaciones tecnológicamente avanzadas. Pero entonces…¿dónde están?.¿Por qué no ha habido un contacto entre ellos y nosotros, al menos un contacto rigurosamente documentado, más allá de la manipulación y el sensacionalismo, tan cotidianos a lo largo del pasado siglo XX?. Esta es la gran pregunta.
El gran atractivo de este libro es que, aparte de abordar una cuestión siempre fascinante, lo hace desde la verdad y el rigor científico y eso hace que su valor sea doble. Porque algo que es fascinante y que es verdad nos turba más que algo que es solamente fascinante. El tema de la inteligencia extraterrestre brilla aún más al recibir la límpida luz de la razón y la ciencia y no la de la ufología, dudosa y trucada, como las fotografías en que se basa. Al fin y al cabo, ¿por que va a ser tan descabellada la idea de que existan planetas como la Tierra, y que en ellos se haya desarrollado la vida y la inteligencia y la cultura y la tecnología, del mismo modo que lo han hecho en el tercer planeta de la estrella a la que llamamos Sol?. ¿Y porque no soñar con un futuro Contacto como el de la novela de Carl Sagan?. Yo creo que en el futuro, si sigue adelante el programa SETI, este acabará dando sus frutos y se producirá ese anhelado Contacto.
En El futuro es un pais tranquilo, el último libro de Jose Manuel Sanchez-Ron, uno de los mejores historiadores de la Ciencia que tenemos en España, el autor imagina un Contacto hacia el año 7000. Quien sabe. Mientras tanto, y en espera de que llegue ese momento, el lector que quiera combinar la pasión por lo desconocido con el rigor del orden y la inteligencia, que lea Civilizaciones extraterrestres, en definitiva: que lea a Asimov. Que penetre en el mundo de este enciclopedista de la era espacial. De este bioquímico volteriano. De este Diderot de la Ciencia moderna.
En el mundo de quien, por decirlo con palabras de Sánchez-Ron, acercó como nadie la Ciencia a la Vida.
SGL, 2001

