En torno a los IRSS (inhibidores recaptación de serotonina)

prozac

Los inhibidores de la recaptación de serotonina (IRSS) constituyeron la tercera ola de fármacos antidepresivos tras los IMAO (inhibidores de la MAO) y los tricíclicos. En su puesta a punto intervino ya el proceso de diseño racional de fármacos, en el que, entre otras cosas, se analiza la estructura de la molécula activa o fármaco asi como la del receptor celular sobre el cual ha de unirse aquel, estableciendo relaciones entre ambas estructuras y en torno a la estructura-actividad de dicho fármaco o molécula activa.

La fluoxetina fue puesta en el mercado en 1987 y ganó rápidamente popularidad. El Prozac fue su presentación más conocida y pasó a formar parte del folklore de la sociedad occidental, ávida de divinidades, que lo consideró desde entonces algo así como una droga mágica, la “droga de la felicidad”. Su nombre, Prozac, aparece en las conversaciones, chascarrillos varios y títulos de novelas y ensayos.

Pero todo lo que sube, baja, y ahora nos enfrentamos a un vigoroso movimiento crítico no sólo en contra de la fluoxetina, sino contra todos los IRSS. Por parte de ciertos sectores al menos, hemos pasado de una admiración incondicional hacia esa nueva “bala mágica” a ataques no pocas veces frívolos e infundados. Frente a los IRSS, se sugiere no sólo el Hypericum o Hierba de San Juan, que al fin y al cabo, al ser fitoterapia, sigue basándose en acciones farmacológicas de sus moléculas activas, que es de suponer que tiene, al margen de que dichos mecanismos esten más o menos descritos, como sí lo están (al menos hasta cierto punto) los mecanismos de acción de los IRSS; se sugiere, decimos, no sólo el Hypericum (fitoterapia) sino que al mismo tiempo se aprovecha también para endosarnos fraudes tipo flores de Bach, por ejemplo.

Es evidente que esos carísimos productos (flores de Bach) enmarcados en el paradigma homeopático no producen efectos colaterales como sí los producen desde luego los IRSS, los tricíclicos o los IMAO, pero (tornem-hi), el problema es que tampoco dan efectos primarios significativos, una vez nos saltamos el efecto placebo y la poderosíma autosugestión. Por cierto, al tema de la autosugestión pienso dedicarle también una entradilla, ya que su peso es enorme en el estudio clínico de los fármacos. La mente domina al cuerpo para bien o para mal (yo creo que para bien) y esto es necesario tenerlo nítidamente presente.

Fluoxetina

Sigamos con la fluoxetina. A esta droga de la felicidad, a este primer IRSS ampliamente divulgado, le siguieron otros del mismo grupo farmacológico. Estos fármacos inhiben la recaptación de Serotonina en los espacios sinápticos (especie de huecos entre las neuronas o unidades celulares del sistema nervioso) de suerte que aumentan la concentración de dicha substancia en esos espacios. Esto se traduce “macroscópicamente” con un aumento de la felicidad y el bienestar y, en consecuencia, con una remisión de la emoción depresiva. Todo aquello que aumenta la concentración de Serotonina aumenta nuestra felicidad. Tomar el sol, por ejemplo. O comer chocolate, según dicen algunos estudios. Cuando llega el sol, el buen tiempo y la primavera, todos hemos notado un incremento del estado de ánimo. (A mí ahora mismo, mientras escribo esto, me está entrando un solecito a través de la ventana que me está poniendo estupendo). De hecho, es la serotonina  la verdadera “droga” de la felicidad, y es una molécula generada internamente: la substancia exógena, la fluoxetina, sería un “mediador” de sus incrementos de nivel.

¿Cual es el “problema” con la fluoxetina o con cualquier otro fármaco antidepresivo y por extensión de cualquier otro fármaco? Sus efectos adversos, la posibilidad de farmacodependencia, y también, por qué no decirlo, su coste, que en algunas ocasiones es muy elevado, aunque se financien por la Seguridad Social. Dato este último que  -por muy antisistemas que juguemos a ser- debería invitarnos a “creer” al menos un poquito en su eficacia, seas o no farmacólogo. La administración -la española o la de cualquier otro país occidental- está obsesionada con ahorrarse dinero en costes sanitarios y no financiaría un medicamento o serie de medicamentos cuya eficacia no estuviese contrastada con el suficiente volumen de información clínica más o menos fidedigna. Digo yo.

Entonces, teniendo en cuenta los innegables efectos adversos (incluido el side effect económico, que no es moco de pavo): es necesario evaluar el coste-beneficio de la molécula. ¿la molécula me produce más efectos positivos que negativos, o al revés? ¿Eh?

En el primer caso, hay que tomarla. En el segundo no hay que tomarla. Voilà tout. Y para establecer ese balance con eficacia es necesario un mínimo de información clínica y no clínica en torno al fármaco y ahí deben dialogar regularmente médico y paciente.

Veamos. Consideremos el caso célebre de la fluoxetina. O de la Paroxetina (Seroxat, Motiván), otro IRSS de desarrollo más reciente. Las primeras semanas desde el comienzo de la toma el coste -beneficio es claramente desfavorable. Se manifiestan o pueden manifestarse los efectos adversos (algunos o todos) siguientes: nauseas, vómitos, hipotensión postural, variaciones de peso, ansiedad, insomnio, confusión, disfunción sexual (alteraciones del deseo sexual, alteraciones “mecánicas”, anorgasmia) y alguna otra. Estos efectos aparecen prácticamente desde el inicio de la toma, mientras que los efectos positivos (remisión de la depresión o de la ansiedad social -en el caso de la paroxetina- o del problema que se esté tratando) no se manifiestan hasta la tercera o cuarta semana. A partir de entonces, los efectos positivos -mejora del estado de ánimo- superan a los negativos, ya que el insomnio o la hipotensión etc, van a la baja o incluso prácticamente desaparecen. Hay que tener en cuenta sin embargo un punto importante: la disfunción sexual, si bien va a menos, puede mantenerse durante todo el tratamiento. Lo cual pone acento en el coste a la hora de evaluar el binomio propuesto, el del coste-beneficio.

Es decir, que si hacemos la evaluación coste-beneficio la semana 1 o la semana 2, probablemente encontraremos que el coste supera el beneficio. Esto podría llevarnos racionalmente a abandonar el tratamiento. Pero no corramos. A partir de la semana 4, se invierten los términos, y el beneficio supera al coste. A partir de esa semana 4, por lo tanto, la opción racional sería, en principio, la de continuar con el fármaco.

Disfunción sexual en el uso de IRSS

El tema de la disfución sexual: es complicado porque aunque parezca increíble en nuestros dias, el sexo sigue conservando no pocos aspectos propios del tabú que fue hasta los años 50 y 60. A muchos pacientes increíblemente les averguenza la disfunción sexual producida por el fármaco administrado (como si ellos fueran culpables del efecto farmacológico que les produce una substancia exógena) y no reportan dicho efecto adverso. Esto lleva a que los prospectos de los IRSS no subrayen de mananera significativa la disfunción sexual. No obstante, soto vocce, es uno de los efectos adversos más preocupantes del fármaco, para pacientes y prescriptores (por cierto no pocos de los segundos lo toman también, bastantes diría yo).

Considerando que puede haber maneras de corregir esa disfunción sexual que se da en muchos pacientes durante la toma (p.e. introducción de Sildenafilo (Viagra), cambio del IRSS al Ibupropión, introducción de ciertas fitoterapias que podrían ser de ayuda, etc), corresponde al binomio médico-paciente evaluar en todo momento (insisto) el balance coste-beneficio de la toma. Si el paciente tiene una depresión más bien aparatosa, quizá el coste de la disfunción sexual le sea asumible, si a cambio obtenemos beneficios claros en la mejora del estado de ánimo. Sobre todo si hemos de considerar que el tratamiento ha de tener una duración X en el tiempo, no indefinida, y que está prevista (o debería estarlo) su interrupción en el futuro. Si se trata en cambio de un trastorno leve del estado de ánimo, entonces podríamos llegar a la conclusión (evaluación coste-beneficio) de que nos podríamos pasar si el fármaco. Pero esto lo han de evaluar los interesados.

Uno de los peligros de la administración de IRSS, es la facilidad y rapidez con la que son prescritos. Creo que es un error basarlo todo en la fuerza bruta del fármaco. Considero que es importante que el psiquiatra trabaje en equipo con un psicólogo, y ambos aborden sinérgicamente el problema. Considero importantísimo aprovechar el efecto mejorador del estado de ánimo del paciente tras tomar el IRSS para que el psicólogo comience a intentar en él cambios cognitivos en su manera de pensar, autoobservarse y relacionarse con el mundo. Restructuración cognitiva. Cambios en la estructura del pensamiento. El problema con la terapia de reestructuración cognitiva es que, incluso si contamos con el IRSS como”catalizador” de cambios cognitivos, se trata de un proceso, de una evolución sostenida de duración indefinida, que exige “fe” y paciencia por parte del enfermo. Los cambios cognitivos han de verse apoyados por cambios conductuales. Si actuo y compruebo que mis ideas estaban equivocadas, entonces, es más problable que mi cambio cognitivo, mi cambio en la manera de pensar se afiance. Paralelamente, el esfuerzo cognitivo (especie de ducha racionalista y lógica) que hago puede facilitarme la acción. Ambos elementos (el cognitivo y conductual) se refuerzan y pueden llevar a una espiral de cambios espectaculares en el estado anímico y el comportamiento del individuo.

Aqui es donde tiene toda su razón de ser el IRSS. Como mínimo se convierte en un excelente catalizador de esos cambios cognitivo-conductuales. La dificultad viene de que, como decía antes, la prescripción del fármaco se haga burdamente, sin acompañarlo de estos cambios en la esfera psicológica. ¿Qué pasa entonces? Pues pasa que un dia dejamos de tomar el medicamento y el mundo se nos vuelve a caer encima.¿Porque no aprovechamos el fármaco para desarrollar una musculatura cognitiva y conductual propia que nos permita sostener el mundo por nosotros mismos?

El problema -uno de los muchos problemas de esta Sociedad- es su creciente exigencia de soluciones no sólo mágicas sino rápidas. Creo que si hacemos un enfoque serio de nuestros problemas y de los recursos que la Civilizacion TecnoCientífica pone en nuestras manos (sin milagrerías, ni expectativas desaforadas) tal vez nos irían mucho mejor las cosas.

Leer más: Antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina

Leer más: Disfunción sexual inducida por antidepresivos IRSS: soluciones 

9 thoughts on “En torno a los IRSS (inhibidores recaptación de serotonina)

  1. TENGO 20 AÑOS. EMPECÉ A TOMAR LEXATIN CON 18, BEZODIACEPINAS CON 19 Y AHORA ESTOY CON PAROXETINA. ME ESTOY EMPEZANDO A PREOCUPAR POR MI SCN, HE PERDIDO MEMORIA, ME CUESTA MAS CONCENTRARME, HE PERDIDO, DIGAMOS, EL SEXTO SENTIDO….

    QUIERO DEJAR DE TOMAR TODAS ESTAS DROGAS, Y EMPEZAR A RESPIRAR AIRE PURO…

    LOS MEDICOS TE LO RECETAN Y SE QUETAN TAN TRANQUILOS. DEJÉ DE TOMAR LA PAROXETINA UNA VEZ Y ME REGAÑÓ, ME DIJO QUE TENÍA QUE SEGUIR CON ELLA MAS TIEMPO…, QUEIRO DEJARLA YA, PERO…¿Y LOS EFECTOS DE REBOTE…?

    A LO MEJOR LA DEJO Y ES PEOR, NO SE…
    ESPERO QUE ESTO NO SE AGRANDE…

  2. hola!soy chico,tengo 21 años y llevo tomando seroxat 1 mes tras una serie de depresion y fobias que se me derivaron.
    Tengo problemas con las relaciones sexuales,pierdo el apetito y una vez que estoy en la relacion me cuesta mucho llegar al orgasmo y del esfuerzo acabo dolorido y con el genital inflamado!es como si ya no notara tanto el placer,x favor necesitaba que me ayudarais!

  3. NO OS PREOCUPEIS, TOMÉ VARIOS AÑOS TOMANDO PAROXETINA, Y CON EL TIEMPO EL CUERPO SE ACOSTUMBRA Y SE PUEDE LLEVAR A CABO UNA VIDA PERFECTAMENTE NORMAL. CUANDO PASAN LOS PRIMEROS AÑOS, UNO O DOS, SE PUEDE IR REDUCIENDO LA DOSIS, Y SE ABANDONA LA MEDICACIÓN SIN PROBLEMAS.
    SI NUESTRA MENTE NO ES CAPAZ DE SER TAN FUERTE COMO OTRAS, TENEMOS QUE AYUDARLA CON LA QUÍMICA. QUELE VAMOS A HACER.

  4. llevo años tomando sertralina ,acido valproico y ravotril ….ya casi no tengo memoria ….deseo tner hijos alguien me puede decir si e peligroso …

  5. hola,hace casi 3 años me diagnosticaron tanstorno bipolar y estoy tomando acido valproico,se me olvidan mucho las cosas y la verdad me da miedo esta tomadera de pepas….

  6. La medicación no es ninguna “tomadura de pepas”. Se trata ni más ni menos que de la única vía para superar o aliviar un trastorno bipolar, si acaso combinada con un determinado tipo de terapia (cognitiva, preferentemente).

    Lo que sí habría que tener claro es si es realmente un trastorno bipolar lo que tienes. Es decir altibajos muy pronunciados en los estados de ánimo. No es fácil diagnosticar en un terreno como el psicológico o emocional.

  7. hola a todos, tengo 45 años y ya hace más o menos 15 años que estoy medicado con un antipsicótico y una benzodiazepina, porque he tenido síntomas graves de depresión, insomnio, delirios paranoides, alucinaciones varias, y pánico, entre los más importantes síntomas que me aparecieron hace ya más de 20 años, un par de veces he dejado estas medicinas por un periodo de un año luego de haber estado tomándolas en periodos de entre dos y tres años, y hasta que logré estabilizarme y no he abandonado más las medicinas, ya mencionadas, debido a que me habían vuelto los síntomas de la enfermedad, este tratamiento casi no me ha producido ningún efecto adverso como los mencionados antes, y sí tal vez he tenido un poco de falta de concentración y falta de memoria, aunque debo reconocer que mi memoria ha vuelto a surgir como de entre las cenizas, ya que actualmente estoy con una dosis mínima de mantenimiento con un antipsicótico de tercera generación o atípico, y una benzodiazepina como el Lorazepam, mi pregunta es : será que una IRSS me podría ayudar a levantar mi ánimo? aclaro que en todo el tiempo del tratamiento farmacológico he realizado terapia psiquiátrica una vez al mes en promedio. Gracias

  8. Debes hablarlo con tu psiquiatra y/o psicólogo. Los IRSS, a pesar de lo que se dice por ahí, son eficaces en la depresión, está clínicamente comprobado. Pero tal vez sean más eficaces en depresiones severas que en las leves. Debes consultar con un profesional si realmente lo necesitas. Cuando estamos ante una alteración leve o moderada del estado de ánimo, seguramente con la terapia hablada del psicólogo baste. Saludos.

  9. Primero infórmate BIEN! Los picólogos y p q decir los siquiatras son DIOSES, son superiores a nosotros, por lo tanto si quieres aclararte tienes primero q estudiar via internet porque para un dios lo que tu digas siempre será algo tonto y mediocre, por mucho que te hacen hablar, no te confundas: aunque ellos no hablen sique siendo un monólogo, no un diálogo, lo que vale es lo que ellos dicen, a pesar de que te escuchan muy atentos, A veces la depresión endógena es hereditaria, por lo tanto no hagas arqueología, sencillamente ESTUDIA los diferentes matices de las depresiones y por supuesto, los efectos de los antideprsivos. Cuando estés listo(a) para dar una pequeña charla, anda al médico de tu gusto. Ojalá que sea un semidios ateo…

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