Andanzas del caballerito Darwin

El caballero inglés Charles Darwin decidió a los 22 años enrolarse en el Beagle, velero británico que pretendía una expedición científica (geológica y zoológica) por los mares del mundo.

El desastroso Darwin, que prefería las juergas con su hermano Erasmus a los estudios de medicina que supuestamente seguía en Edimburgo, fue enviado por su padre sir Robert a Cambridge, para allí formarse como pastor protestante. Ya que no le iba lo de médico. La de pastor protestante era la ocupación respetable a la que un padre de clase alta y preocupado enviaba a su hijo, cuando este le salía más bien gamberro.

En Cambridge, y como en su época de fallido estudiante de medicina, Charles Darwin seguía más de cerca el mundo natural que su formación estrictamente académica.  Era su verdadero interés y era muy bueno en ello. El naturalista amateur captó la atención del académico JS Henslow, que lo propuso para ocupar una plaza científica en el Beagle.

El viaje del Beagle

Cinco años (1831-36) duró el pequeño viaje del caballerito dilettante. No era sólo un caballerito dilettante. No fue un pequeño viaje. Recorrió mares y océanos, puede decirse que dio la vuelta al mundo -vuelta parecida a la submarina del imaginario Aronnax, el médico aquel de Verne-, y fue en las Galápagos donde recopiló quizá la más valiosa de sus informaciones. Adentrándose en las islas, pues el caballerito se lo trabajaba y bien. Dedicándole seriedad y tiempo. El Beagle recorrió muchos parajes y en varios de ellos, Darwin se adentró tierra adentro. Recopiló, el dilettante. Recopiló mucho. Inicialmente como geólogo, más tarde como biólogo. Dilettante. Pero tenaz y genial.

El caballerito Darwin regresó a Inglaterra en 1836, tras los cinco años de trayectos con el Beagle. Publicó su diario, el de sus experiencias y observaciones a bordo, en 1837. El Diario del viaje del Beagle contribuyó a hacer de él una celebridad científica. En ese XIX, que habría de ser paradójicamente el siglo en el que la Ciencia se institucionalizaría y profesionalizaría definitivamente, hasta ese paroxismo de 1945 y la llegada de la Big Science. El final de la época de los caballeritos tipo Cavendish, o Darwin. Ociosos y acaudalados. Aunque quien sabe si por eso llegaron tan lejos.

Más de dos décadas pasaron entre 1836 y la fecha final (1859) de la publicación de El origen de las especies, obra magna de Darwin y acaso obra magna del conjunto de la Ciencia del XIX. Durante esas décadas, Darwin procesó sus observaciones sobre el terreno de los cinco años del Beagle y desarrolló no sólo una teoría de la evolución de las especies sino que supo dar -y describirlo con precisión- con el mecanismo de dicha evolución.

“Confesar un crimen”

Darwin era un hombre religioso, escrupulosamente. Aunque no tanto como Emma, su esposa, escrupulosamente religiosa. Emma, que contemplaba con horror como a lo largo de esos veinte años Charles iba desmadejando una teoría que colisionaba fuertemente con los argumentos teológicos de la época. El hombre, resultado de un proceso y un mecanismo evolutivo. El hombre, ápice de la Evolución -reflexionaba aterrado el que un dia se formara para pastor de la Iglesia de Inglaterra- Ápice, pero de una Evolución.

Fue como confesar un crimen – dijo Charles Darwin, devoto, ante las conclusiones a las que él y su libro llegaban. Pero la verdad hay que confesarla, amigo Charles. Y la Ciencia se construye con verdades, con hechos, por mucho que se sometan a constante verificación ellos o las hipótesis que apuntalan.

La controversia entorno a Darwin recorrió la segunda mitad del XIX y ha llegado -increíblemente- a nuestros dias. No hay ni un sólo biólogo serio que dude de la evolución y de las doctrinas de Darwin, al margen de que los mecanismos darwinianos haya habido que afinarlos a la luz de los nuevos datos y evidencias del último siglo y medio. Nada sabía de genes y de mutaciones a nivel molecular el autor de El Origen de las Especies, como se comprenderá. Pero el camino señalado por Darwin ahí sigue y nadie duda de lo acertado de su dirección.

En passant: Los antiguos creacionistas (hoy transmutados en vindicadores del diseño inteligente, esa nueva chorrada de nuestro siglo irracional) continúan, un siglo largo después, dando guerra. En fin. Paciencia.

12 thoughts on “Andanzas del caballerito Darwin

  1. Cierto la Ciencia se construye con hechos, pero a pesar de los 148 años que han pasado, la evolución no ha ingresado todavía al sagrado recinto de la ciencia experimental.

    La expresión “En palabras de Nadie”, es el lema de la Royal Society, la cual hace referencia a la necesidad de la evidencia experimental para poder reconocer cualquier afirmación como ciencia verdadera.

    La evolución es pura ética, donde cada quién opina, pero nada de lógica, nada en lo que se pueda estar de acuerdo por su evidencia.

    Un Biólogo muy serio como lo es el Profesor Maximo Sandín Catedrático de la Escuela de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, explica muy bien la razón por la cual el “darwinismo” debe ser revisado, ya que la evidente complejidad de los genes, no puede ser explicado por la simpleza evolutiva.

    La evolución de pié y sola al frente del tribunal de la Ciencia Experimental, es incapaz de defenderse.

    No basta con decir que la evolución esta suficientemente demostrada, es necesaria la experimentación y aquí es donde empieza el verdadero problema de la tesis evolucionista.

  2. Antes de nada, gracias por tu amable participación en el foro.

    Bueno, yo creo que la Teoría de la Evolución es muy sólida desde el punto de vista tanto teórico como experimental. Es cierto que en el siglo XIX Darwin no conocía el fundamento genético-cromosómico del mecanismo evolutivo, por mucho que él ya propusiera que el mecanismo era la selección natural o adaptación de las especies al entorno cambiante, esto es, la supervivencia de los “mejores” o “mejor adaptados” a ese entorno. La teoría darwiniana no convencía a todos los biólogos decimonónicos desde luego, a pesar de lo impecable que era conceptualmente y basada como estaba -no lo olvidemos- en cinco años de observaciones pormenorizadas de los más variados organismos vivos en sus cinco años de viajes en el Beagle.

    Recordemos que tras el “redescubrimiento” de la genética mendeliana y los avances en biología molecular pudo aumentarse -ya entrado el XX- la solidez de la teoría darwiniana mediante la llamada Teoría Sintética. Esta Teoría combina el planteamiento darwiniano clásico (y su presentación de la selección natural como mecanismo) con el nuevo conocimiento que hoy dia se tiene en el ámbito genético. Guste o no guste a los teleologistas, son las fuerzas ciegas de las mutaciones genéticas (producto de los diversos azares) las que determinan luego qué especies -las más beneficiadas adaptativamente- van a imponerse. Ya se que es duro, pero es lo que hay.

    La teoría sintética es impecable desde el punto de vista conceptual y lógico-racional y no sólo eso, sino que cuenta con una vigorosa base experimental (alimentándose de evidencias procedentes de la Biología molecular y la genética), por lo que no entiendo eso que dices de que la Teoría de la Evolución no ha entrado en el sagrado recinto de la experimentación. Eso tal vez fuese cierto en época de Darwin (hacia 1880), pero hoy dia, es sencillamente, falso.

    Lo cual no significa que la Teoría de la Evolución -incluso su variante fuerte, la Teoría Sintética- no esté sometida al falsacionismo popperiano y a la revisión constante. Pero guste o no guste a los teleologistas o partidarios del “diseño inteligente”, la Teoría de la Evolución-Teoría Sintética es el modelo más impecable en un sentido global (lógico-racional y experimental) del que disponemos hoy dia.

  3. Estimado amigo Serafin

    Su argumento es, de principio a fin, una simple opinión. No se trata de si nos gusta o no la evolución, no se trata de si somos teologistas o no, se trata de que la ciencia para ser ciencia debe ser demostrada experimentalmente. Al respecto solo se dice que la evolución está suficientemente demostrada, pero ¿Cual es el experimento que ha demostrado que la evolución es un hecho natural?

    Para que el falsacionismo se le pueda aplicar a la evolución, primero es necesario conocer el exprimento que pretende demostrar que la evolución es un hecho, pero insisto ¿Cual es el exprimento?

    Por otro lado, la evolución no satisface a la lógica debido presisamente al hecho de que no se ha podido demostrar experimentalmente.

    Le informo que en esta discusión, para mi Dios no tienen nada que ver, mi posición es que la experimentación evolucionista no existe.

  4. Vamos por partes. El término que yo usé fue teleologismo, no teologismo. Teologismo viene de Teo, Dios. Por su parte, el vocablo que yo usé (teleologismo) en principio no tiene que ver con Dios, al menos de manera directa. Se refiere al “fin” que puede tener un determinado proceso. Viene de dos vocablos griegos: el famoso “logos” por un lado, y “teleo”, que alude al “fin” o “sentido” de algo. Con el Sentido hemos topado, Sancho.

    El teleologismo suele ser invocado por aquellos que pretenden la existencia de una “fuerza” sobrenatural, una especie de “Inteligencia” que dirigiría el proceso de creación o de desarrollo de los entes vivos. Un “diseñador inteligente”, en suma, que en algunos casos al menos, guarda extraordinario parecido con el Dios cristiano y esa moral que suele acarrear, tan delimitada.

    Antes de nada, habría que dejar claro qué entendemos por evolucionismo y cuales serían los paradigmas alternativos ¿El creacionismo? ¿su variante moderna del Diseño Inteligente? ¿o simplemente el “no sabe/no contesta” antievolución?.

    Cuando hacemos la crítica del Evolucionismo, a qué nos referimos exactamente? ¿Estamos negando el hecho de que las especies han ido variando de forma más o menos acusada a lo largo de millones de años (y reivindicando por lo tanto una variante del viejo fijismo o inmutabilidad en el tiempo de las especies)? ¿O estamos colocando simplemente la Evolución en manos del Diseñador Inteligente, y no del azar mutativo y de la posterior adaptación y selección natural, y por lo tanto no estaríamos realmente en contra del hecho evolutivo? ¿Cual es aqui el problema? Esta sería mi pregunta, antes de nada.

    Porque negar a estas alturas el hecho de la evolución (es decir, la no inmutabilidad de las especies a través de la épocas) vendría a ser algo así como vindicar la Tierra Plana o la Tierra Hueca, que también tienen sus entusiastas, creáme, y que niegan todas las evidencias en contra, inclusive las fotos tomadas desde fuera de la Tierra, esas que muestran el Planeta a los ojos de quienes quieran verlo.

    ¿Estamos de acuerdo al menos en que las especies han ido cambiando a lo largo del tiempo, con independencia de la fuerza responsable (sobrenatural o no) de dicho cambio? Lo digo porque sino va a ser imposible aclarar los términos de la discusión.

    Negar el hecho evolutivo implicaría negar lo siguiente: la existencia de registros fósiles -y la evidencia que suministran de que hubo en su dia especies muy diferentes -o simplemente diferentes- en el pasado; la construcción -a partir de las formas fósiles descubiertas- de una determinada línea evolutiva, con independencia de su mecanismo, que Darwin encontró en la Selección Natural: por ejemplo, la transformación de ciertas “poblaciones” de dinosaurios en las aves actuales; la presencia de atavismos en el desarrollo embrionario e incluso en los organismos adultos, que revelan la existencia de antepasados comunes (presencia de cola y aberturas branquiales en los embriones humanos); la Radiación Adaptativa (otro hecho experimental que encaja en la hipótesis evolutiva y que contribuyó en su dia a convertirla en Teoría científica), es decir, la gran diversidad de especies que se forman rápidamente a partir de un ancestro común en condiciones de falta de competencia; el estudio del material genético de las diferentes especies, que establece relaciones casi matemáticas (porcentajes de divergencia del ADN) en la mayor o menor proximidad entre estas especies: el porcentaje de ADN común permite decidir qué especies forman parte de un ancestro común y en que medida han divergido de ese ancestro.

    La teoría de la evolución, como cualquier otra teoría científiva, no es sólo una opinión, sino el fortalecimiento de una hipótesis inicial a partir de una serie de observaciones que encajan en la hipótesis. Algunas de las observaciones (o experimentos como usted los llama) son los que acabo de señalar.

    Tras mencionar algunos de los experimentos -si quiere le transcribo más, y más recientes, no tengo invonveniente y además están a disposición de quien quiera acceder a ellos- vuelvo a la fundamental pregunta del comienzo: ¿Qué debatimos aqui: el hecho evolutivo en sí mismo o tan sólo su responsable (azar y mutación en el material genético o bien variantes incognoscibles del “Diseñador Inteligente”, que antes llamaban Dios, fuerzas sobrenaturales, en suma) ?

  5. Otra cosa: Me apresuro a declararme contrario a cosas como el darwinismo social y demás, y en general esos isomorfismos que miran de reproducir las tesis biológicas en tesis políticas o sociológicas. Yo rechazo esto. Que nuestros origenes haya más bien que buscarlos en el azar y en fuerzas “ciegas” no quiere decir que nuestra Conciencia y nuestra Civilización (el producto acabado “Hombre”) haya de ser también azar y fuerza ciega.

    Lo digo porque a menudo la alergia a la Teoría de la Evolución viene en parte no solo de restos de pensamiento mágico, sino del rechazo -comprensible- a esos abusos.

  6. Estimado Señor Serafín
    Me complace en primer lugar percibir en usted un verdadero interés intelectual en debatir sobre el “Origen de las Especies”, fenómeno al cual Darwin intento explicar con la idea de la Transformación, pero antes de seguir y de poder llegar a algunas conclusiones en este tema, es necesario sacar a Dios de la discusión, a los “Creacionistas” y al “Diseño Inteligente”, simplemente por que son temas que no le competen a la Ciencia.
    El propósito es el de dilucidar la pertinencia o correspondencia con la realidad biológica de la idea “Transformista” o “Evolucionista” con respecto al origen de la variedad de la especies que pueblan y han poblado el planeta. El problema sobre el “Origen de la vida”, no ha sido posible dilucidarlo hasta la fecha por los científicos y por lo tanto, tampoco es el motivo que me interesa discutir. Lo que si podemos hacer es determinar si realmente la evolución es la respuesta que explica el fenómeno de la diversidad de las especies.
    ¿Estamos de acuerdo en que la evolución es la explicación que nos proporciona Darwin para comprender la diversidad de las especies?
    La pregunta clave a responder científicamente es:
    ¿Es la evolución una explicación satisfactoria para comprender la forma y manera como las diferentes especies se han originado?
    Por lo tanto entiendo como “Evolucionismo”:
    “La evolución se define como un cambio en la frecuencia de los alelos en una población a lo largo de las generaciones.” (Según la Teoría Sintética)
    Cuando realizo la crítica a la evolución me refiero exactamente a que la definición anterior no ha sido demostrada. ¿Por qué digo esto? Por que lo que ha sido demostrado, con el avance en el conocimiento de la Genética, es precisamente la forma o el mecanismo mediante el cual las especies varían, pero transformarse una especie perteneciente a determinado género, en otro género totalmente diferente ¡Jamás!
    Este es el problema, debido a que “Afirmar que los seres vivos se transforman o evolucionan debido al “azar mutativo y de la posterior adaptación y selección natural”, como opinión esta muy bien, pero la verdad científica se determina mediante la experimentación física de los fenómenos y esta explicación de la evolución, no ha presentado ninguna evidencia experimental para poder decir con certeza que las especies se transforman con el tiempo.
    Negar a estas alturas que la evolución sea un “hecho”, es totalmente pertinente debido a que las llamadas “pruebas de la evolución”, no son provenientes de la Biología Experimental como debería ser en el campo y estudio de la ciencia.

    Solo puedo estar de acuerdo en lo que es evidente y eso es que las especies han “Variado”, por que decir “cambiado” es equívoco.
    También es equívoco la interpretación que le da al “Registro Fósil”, cierto; este es una objetiva evidencia de la existencia de antiquísimas especies, pero el hecho de que sean diferentes (algunas) a las especies existentes, no significa que ha habido una “transformación”, ¿Por qué? Por que existe otra realidad que se desprende del registro fósil; y es que en el pasado la cantidad de especies era inmensamente mayor a la que existe hoy en día, por lo tanto la interpretación más correcta podría ser: “Que han sido tantas y a la vez tantas han desaparecido, que muy bien pueden ser totalmente diferentes y no tener nada que ver las actuales con las antiguas. Pero a la vez surgen otras interrogantes. Si la evolución fuese la tesis correcta, debería responder con sencillez, por ejemplo: ¿Por que existen fósiles de especies que todavía existen? Como por ejemplo las hormigas, los zancudos, los alacranes, etc. Es decir más bien muestra el registro fósil, evidencia de que esas especies “No se han transformado a través del tiempo”, ve usted aquí la dificultad para aceptar que el registro fósil sea una evidencia de la evolución, además los expertos ya se han dado cuenta que no se observa en dicho registro ninguna tendencia en transformación, hecho que obligó a otros expertos evolucionistas a proponer el llamado “Evolucionismo a Saltos” o “Saltacionismo” y dejar el “Gradualismo” de Darwin en el “Basurero de las ideas”.
    Con respecto a la “Selección Natural”, le recomiendo que visite la página del profesor de la Escuela de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, profesor Maximo Sandía para que se entere de la poca vigencia que tienen dicha explicación. http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/
    Afirmar que los dinosaurios se convirtieron o “transformaron en aves”, científicamente es una “opinión”, muy lejos de ser una evidencia de la evolución, más cuando se sabe que los reptiles poseen escamas y las aves plumas, lo cual las hace especies “totalmente diferentes”. A esto se le suma el problema de la tendencia de los genes a ser fieles a si mismos como se desprende del fenómeno que se observa a nivel del ADN, cuando esta molécula se “Duplica exactamente igual”, cada vez que se realiza una partición de la célula.
    Lo de los atavismos es una “visión” totalmente evolucionista, es decir, es una interpretación que busca explicar a la evolución, pero de allí no pasa, no existe demostración experimental.
    La llamada radiación adaptativa, tampoco es un “Experimento”, es simplemente una interpretación que se desprende de la observación de las diferentes especies de un mismo género que han variado a través del tiempo y se encuentran dispersadas por la geografía.
    El ADN difiere en muy poco entre las especies, pero esa pequeña diferencia aparta a cada especie bioquímicamente, manteniendo a cada una de ellas en su propia especie, ya que las leyes bioquímicas de la herencia, mantienen a los genes de cada especie, fieles a su especie, esto si es un hecho que se puede observar
    El problema con so argumento es que da por un hecho la evolución y busca encontrar apoyo en dichos fenómenos, pero si se parte de una premisa diferente, también las conclusiones sarán diferentes.
    Las mencionadas observaciones que según usted, “Encajan en la hipótesis”, necesitan de la comprobación experimental, mientras eso no se haga, seguirán siendo lo que son “Opiniones” y eso no es suficiente para aceptarlo como un hecho.
    ¿Qué experimentos realmente a trascrito usted en estos comentarios?
    Lo que estoy debatiendo es precisamente esto, que los experimentos no son tales experimentos, ya que estos deben ser una reproducción del fenómeno en estudio, pero lo que se ha presentado son observaciones e interpretaciones de esas observaciones, pero experimentos no, lo que usted ha mencionado no son experimentos Señor Serafín.
    Comparto con usted la opinión sobre los abusos que se han cometido en la Historia Contemporánea por “creer” que la evolución es un hecho científico, por esto afirmo que cuando las ideas son falsas, resultan ser causa de males, daños y perjuicios.
    Por cierto la única alergia que padezco es hacia lo que parece ser falso.

    Mi argumento se fundamenta en el lema de The Royal Society

    “NULLIUS IN VERBA, “En palabras de nadie” solo ciencia experimental para determinar la ciencia verdadera.
    Un saludo

  7. Veo que es usted un apasionado antievolucionista. Yo por mi parte no soy un apasionado evolucionista. Simplemente me limito a ver y escuchar y luego reflexionar en torno a eso que veo y escucho y leo y es por ello que considero -y dirá usted entonces que tan sólo emito una “opinión” y por lo tanto nada tiene que ver con la Ciencia en sentido estricto- que el paradigma evolucionista cuenta con una mayor consistencia que cualquier otro paradigma alternativo.

    ¿Porqué qué otro paradigma alternativo al evolutivo puede proponerse? Mi insistencia al hablar de teleologismos (creacionismos y diseños inteligentes y demás) como alternativas, es porque esos teleologismos son lo que ha acostumbrado a esgrimirse clásicamente frente al evolucionismo. También ha llegado a proponerse la posibilidad de que la diversidad de las especies se deba tan sólo a que alguien las colocó ahí en su forma más o menos definitiva, sino Dios, pues unos biólogos extraterrestres, digamos. Es decir, seres que hicieron de la Tierra una especie de laboratorio para sus experimentos controlados. A mi me convence más la tesis evolucionista, eso es todo.

    La alternativa a la Evolución de la especies no se me ocurre que sea otra aparte de, o bien el diseño inteligente espiritualista o bien cierto fijismo moderado (con las concesiones que usted menciona acerca de esa “pequeña variación o trasformación” que después de todo sí puede con seguridad establecerse en los organismos, aunque en absoluto -dice usted- una transformación que implique el tránsito de una especie a otra.)

    Dice usted que ese pequeño listado -perfectamente ampliable y que se ciñe sobretodo a las “pruebas” que podríamos considerar “clásicas”- que aporté en mi anterior post no incluía para nada experimentos y que se trataba tan sólo de observaciones. Bien, al margen de que eso sea cierto o no, ¿acaso la observación no ha sido la herramienta fundamental de la construcción de la Ciencia, al menos para establecer las hipótesis que más tarde los “experimentos” (que no son sino una suerte de observaciones controladas y reproducibles) ayudan a apuntalar y transformar en Teorías científicas?

    El problema con las disciplinas del tipo Paleontología, Biología o Zoología es que se trata de ciencias eminentemente descriptivas y en su marco resulta complicado desarrollar “experimentos” de la misma naturaleza y complejidad que aquellos que pueden llevarse a cabo en el marco de otras Ciencias que se prestan mucho mejor a ello como la Química.

    Lo cual no quiere decir que las tres disciplinas mencionadas no puedan considerarse Ciencias, claro está. Simplemente, el peso de la “experimentación” en ellas sólo puede ser inferior. Y eso que no nos estamos saliendo del marco de la Ciencia Natural porqué ¿qué pasaría si invocásemos también otras ciencias como la Sociología o la Psicología? El peso de la experimentación ahí es todavía menor. ¿Significa eso que en absoluto podemos considerarlas Ciencias? Yo creo que no es el caso, y eso es lo que se desprende de su argumento de que sólo con experimentación y experimentos controlados -en el sentido de los que se llevan a cabo en un laboratorio de Química, digamos- puede construirse verdadera Ciencia.

    Consideremos la Astronomía. Supongo que estamos de acuerdo en que se trata de una Ciencia (hablo de la Astronomía y no de la pseudociencia de la Astrología). Y sin embargo esta Ciencia, la Astronomía, se construye básicamente con observaciones, esas que usted parece sino despreciar, si minimizar. Pero es que no podemos meter una Estrella en un laboratorio, como resulta fácil de entender. Hemos de apoyarnos en las observaciones y construir a partir de ahí.

    Creo que un radicalismo experimentalista como el que usted plantea lleva más a la parálisis que a la excelencia o impecabilidad científica. Además, recuerde que la Ciencia actual es en el fondo más “humilde” (a pesar del tamaño adquirido) que la del XIX: tras la revolución cuántica se conforma con probabilidades, y no con certezas absolutas.

    Permítame una pequeña ilustración o “parábola”. Vamos a imaginar que yo me encuentro en una habitación de espaldas a un corredor, al fondo del cual hay una puerta. Yo no veo, desde donde estoy, ni el corredor (imaginemos que además este está en sombras) ni la puerta del fondo.

    Vamos a suponer que me encuentro en plena oscuridad. Supongamos que, de pronto, oigo una serie de ruidos, que intento interpretar, a partir de los cuales construyo más tarde una “hipótesis”.

    Oigo una llave que gira en la cerradura de la puerta del fondo; oigo el chirrido de la puerta que se abre; percibo un rumor de pasos que avanzan a lo largo del pasillo en dirección a la habitación en la que yo estoy.

    Se me presentan aqui una serie de estímulos auditivos; estoy llevando a cabo una serie de “observaciones” sonoras (el “girar de la llave”, el “ruido de la puerta”, el “rumor de los pasos”): a partir de esas observaciones, elaboro una hipótesis que (a falta de comprobaciones posteriores: experimentos u otras observaciones) es la que sigue: alguien, en posesión de una llave, ha abierto con esta la puerta y tras entrar, avanza a través del corredor hacia la habitación en la que estoy.

    Podrá decirse que podría estar engañándome completamente, que tal hipótesis es tan sólo una opinión, a falta de una serie de experimentos controlados que le den solidez y verdadera credibilidad, que esos sonidos que he percibido y a partir de los cuales he construido mi hipótesis (u “opinión”, diría usted) corresponden a algo completamente distinto (no el abrirse una puerta y el avanzar de alguien, por lo tanto), es decir que el proceso que tiene lugar en la realidad es por completo diferente.

    Bien, ¿pero qué sentido tiene todo esto? Estos refinamientos filosóficos (o en su caso: esta especie de ortodoxia experimental) a qué conduce?. Pues simplemente a la parálisis de la Ciencia. El relato ya clásico de la Paleontología (el de la Evolución de las Especies a lo largo del tiempo, el paso de los reptiles secundarios por la Tierra, su extinción, la transformación en mamíferos de una parte de los reptiles, la aparición del Hombre a partir de animales subhumanos, etc), ese relato ya clásico, digo, ha sido construido a partir de un cúmulo de observaciones del tipo de las descritas en esa especie de “parábola” anterior del corredor y la puerta que se abre. Repito, el cúmulo de observaciones en el caso de la Evolución es abrumador. El resultado será una “opinión”, como quiera, pero es una “opinión” tan abrumadoramente probable que creo que puede servirnos. Igual que la “hipótesis” del intruso que avanza a lo largo del corredor.

    Y también resulta plenamente operativo considerarla (a la Evolución) una explicación científica, por mucho que la presencia de experimentos controlados en ella pudiera ser escasa. Pero el criterio de la presunta “escasez experiemtal” nos llevaría a la condena no sólo de las Ciencias Sociales sino, repito, de algunas de las Ciencias Naturales, como las descriptivas.

  8. Señor Serafín
    Se equivoca al calificarme de “apasionado evolucionista”. En realidad soy un aficionado buscador de la verdad, y a tal efecto recurro a los instrumentos de investigación, como lo son; la Ciencia y la Razón. Son estas las que apasionadamente evidencian la falta de armonía que la evolución tiene con estas herramientas de búsqueda del conocimiento. El antievolucionismo manifiesto es una conclusión de lo anterior.
    Cierto es su opinión, pero no se trata de opiniones, se trata de verificar cuanto de la evolución realmente tiene consistencia. No estoy interesado en especulaciones extraterrestres, ni cual es entonces la alternativa. Mi punto es que la evolución, considerada como paradigma, no satisface a la ciencia en su sentido estricto y mucho menos a la razón.
    Ciertamente, la observación es una herramienta fundamental para la construcción de la ciencia, pero el caso es; que ni siquiera la observación, como primer requisito de la investigación científica puede venir en auxilio de la idea evolucionista, debido precisamente a que la evolución es inobservable, debido a que; esta es un intento de explicar el verdadero fenómeno natural que si se puede observar y que es la causa de la discusión, me refiero a la inmensa variedad de géneros y especies que existen y que han existido.
    Las alternativas que a usted se le puedan ocurrir, no son más que hipótesis, pudiesen existir muchas más, pero solo la que sea comprobada es la que nos puede dar cierto sentido de seguridad de que vamos por el camino correcto.
    La larga lista de “Pruebas clásicas de la evolución”, no pasan la crítica de la falsación del filósofo de la Ciencia Kart Popper, ya que su principio exige la posibilidad de realizar un experimento que le permita al investigador someter la tesis a prueba, lo cual no es el caso de las llamadas pruebas de la evolución, las cuales no van más allá de ser una simple interpretación de los fenómenos observados.
    Los experimentos son algo más que observaciones controladas, son demostraciones de la realidad o demostraciones de falsedad de las teorías.
    Hablando solamente de la Biología, esta ciencia dejo de ser pura especulación, cuando se descubrió la existencia de los microbios y la célula a causa de la utilización del microscopio, es decir, se pudo verificar sin lugar a dudas la existencia de estas estructuras orgánicas.
    Los seres vivos son entes materiales que existen en el mundo ocupando un espacio físico, por lo tanto están sometidos a las mismas leyes de la física, de la lógica y de las matemáticas, tal y como están sometidas el resto de las ciencias. Lo contrario a esto es simplemente el deseo de no permitir que la ciencia ponga al descubierto que la evolución no es ciencia experimental.
    .
    En el caso de la paleontología, recientemente se realizaron unos experimentos que asombraron a los científicos, ¿Que hicieron? Lograron extraer material genético de una pieza dental de un fósil de Neandertal y ¿Qué pasó? Resulto que el ADN no tienen nada que ver con el del ser humano, esto si es ciencia y no la opinión que existía antes de este evento, que consideraba al neandertal, el ascendiente más inmediato al ser humano, nada que ver, son especies totalmente distintas.
    Por otro lado, no todo lo que se dice que es ciencia, es ciencia verdadera, pero en el caso de la Psicología, Pavlov y Skinner, fundamentaron muy bien sus tesis, de la respuesta condicionada, con sus respectivos experimentos.
    No soy yo el que argumenta que la verdadera ciencia se fundamenta en los experimentos, eso ya lo afirmaba Francis Bacon en el siglo XVII, cuya filosofía se fundamentaba en el criterio de que “La verdad no se deriva de la autoridad y que el conocimiento es fruto ante todo de la experiencia,” iniciándose así lo que hoy se conoce como “El Método Científico”.
    La astronomía cuenta con los telescopios, espectrómetros y otros instrumentos para determinar y apoyar sus afirmaciones. Me malinterpreta usted al decir que parezco despreciar o minimizar a la observación como método, todo lo contrario, más bien afirmo que la transformación de un género en otro, no ha podido ser observado, dándole así a la observación el carácter que tiene como instrumento de la ciencia.
    Eso que usted llama “Radicalismo experimentalista”, es un débil intento de desprestigiar la labor que durante más de 300 años, ha venido realizando la Sociedad Real para la Promoción de las Ciencia Naturales, es conveniente descalificar a la experimentación, ya que es ella la que está señalando con el dedo acusador, la inconsistencia científica de la teoría de la Evolución.
    Con respecto a la actitud actual de la ciencia probabilística, basada en la “Física Quántica”, es evidente el error de criterio que se comete al tratar de aplicar al macrocosmos, algo que solo ocurre en el microcosmos. Cierto no soy de los que se “conforman” con “medias verdades”, soy un buscador de la verdad, como afirme antes.
    El ejemplo de la parábola escrita por usted, en realidad nada dice, o mejor dicho desdice lo que la ciencia es, ya que; La Evolución de las especies a lo largo del tiempo, como relato está bien, pero la observación de los distintos fósiles que se encuentran fijados en los diferentes niveles del terreno por su antigüedad, lo cual si es el hecho observable, pero que estos evolucionan es solo una opinión, ya que la explicación puede ser otra.
    Según su ejemplo, el problema no reside en las observaciones, si no más bien en la interpretación (opiniones) que se les quiere dar. Con respecto a los fósiles de los simios antropoides, se les califica en el género homo, simplemente por que son antropoides, pero eso también puede significar que son especies de simios desconocidas, muy antiguas y extinguidas, pero que no tienen nada que ver con el genero humano, simplemente muy bien pueden ser otras especies, y no ascendientes por transformación de monos en seres humanos.
    Por lo tanto cuando existen dos posibles explicaciones sobre un mismo fenómeno, ninguna se puede dar por cierta, hasta que se demuestre de manera experimental. Lo contrario a esto solo puede significar, como usted mismo ha dicho, a la “Condena de lo que la ciencia es”.
    El problema con su ejemplo del pasillo, es que los acontecimientos de la vida, sucedieron en el pasado, y lo que queda es una huella un registro, en cambio en su ejemplo, usted esta percibiendo las observaciones auditivas en el mismo instante en que están sucediendo y por lo tanto la posibilidad de interpretarlas erróneamente son casi nulas, y por lo tanto no sirve como ejemplo al problema que estamos discutiendo.
    La Ortodoxia experimental, como usted la llama, es y ha sido la lección que los científicos miembros de la Sociedad real para la Promoción de las Ciencias (The Royal Society) han utilizado durante más de 300 años, para determinar los verdaderos avances de la ciencia, y evitar las opiniones que se desean imponer basadas únicamente en el llamado “Criterio de autoridad”.
    Tiene usted razón al afirmar que “El relato Clásico”, ha sido construido a partir de observaciones del tipo de las descritas en su llamada “Parábola”, y pueden ser abrumadoras o más bien atropellantes al sentido común, pero la verdad es que muchas falsedades, por más que sean abrumadoras y engañen a todo el mundo, no la hacen una verdad.
    “Dejad que sean las evidencias (y no las palabras) las que den testimonio de la verdad”. (Bacon)

  9. Yo no he intentado ni débilmente ni de ningún otro modo desprestigiar el “experimentalismo”. La experiencia es una herramienta muy importante en el método científico, o mejor dicho, en los diferentes modelos de método científico que han venido proponiéndese desde el siglo XVII.

    Pero lo que no podemos hacer es lanzar una definición tremendamente exigente y delimitada de lo que es la fase de “experimentación”, declararla fundamental y casi única en la construcción del conocimiento y usar esas restricciones para tumbar o intentar tumbar leyes (sí, leyes) que por la razón que sea no nos gustan. Usted insiste en que la ley de la Evolución no cuenta con apoyo experimental -y que por lo tanto no es tal ley- lo cual lleva a la necesidad -así sin más – de abandonarla.

    Pero además de destruir, hay que contribuir un poco a construir ¿no? No basta con intentar argumentar la supuesta falsedad de la teoría de la Evolución amparándose en ciertos trucos nominales y dialécticos (yo busco la “verdad”, lo fundamental es el “experimento”, ningún “experimento” confirma la Teoría de la evolución, etc), creo que es de honestidad intelectual intentar proponer una alternativa a la Teoría que se intenta derribar.

    Es por eso que me permito insistir en mi anterior pregunta y que usted ha esquivado. ¿Cual es la alternativa a la Evolución? Una cuestión no ya de método científico, sino de simple sentido común nos lleva a la conclusión de que la firmeza de una hipótesis depende también de la mayor o menor firmeza de las hipótesis que se planteen como alternativas. A mi esto me parece evidente, de sentido común. Por ello repito ¿cual es la alternativa a la evolución y trasformación de las especies? O mejor (vamos a ponernos serios, ya puestos) de donde procede el Hombre? Según el paradigma evolutivo, la vida surge en primer término a partir de la materia inorgánica, de moléculas tales como el agua, el C02 o el nitrógeno a partir de las cuales se van luego formando macromoléculas orgánicas y más tarde las unidades biológicas de los seres vivos, es decir las células. A partir de ahí se desarrollan a lo largo de los centenares de millones de años las distintas líneas evolutivas que han dado lugar a la variedad pasada y presente de las especies. El Hombre forma parte de una de estas líneas evolutivas, procediendo de antepasados animales “subhumanos”.

    ¿Qué alternativas tiene esta “hipótesis” (que es ya muchísimo más que una hipótesis pues está apoyada por infinidad de “observaciones” a posteriori procedentes de las más variadas disciplinas y no sólo de la Biología, pero bueno dejemos esto), que alternativas tiene esta “hipótesis”, digo? ¿La inmutabilidad de las especies desde el comienzo de los tiempos, tras una creación (¿intervención divina?) original?; ¿una sucesión de creaciones (divinas me imagino) acompañadas de subsiguientes desapariciones, como creían biólogos y geólogos del XIX?; ¿O tal vez la intervención de científicos ajenos al planeta Tierra que colocaron aqui la semilla de la vida, o las propias criaturas ya conformadas y acabadas? Insisto es que no se me ocurre otra alternativa a la Evolución a aparte de esas otras “hipótesis” que, como se comprenderá, están todavía muchísimo menos apoyadas en observaciones y experiencias de lo que pueda estar la Evolución (aún suponiendo, como usted defiende, que ésta no se encuentra lo suficientemente apoyada).

    Permítame además apelar por una vez al criterio de “Autoridad”. Sí, ya se que dicho criterio no es científico y que se supone que fue derribado por Galileo y desvanecido definitivamente tras la Ilustración. Pero es que al margen del método científico y sus trabajadas definiciones (que las hay) está el simple sentido común. ¿No significa nada el hecho de que la immensa mayoría de los científicos profesionales -incluyendo a la práctica totalidad de los miembros de su admirada Royal Society- apoyen la Evolución? No me importa si esto parece una apelación a la Autoridad. Si la mayoría de los médicos de un centro hospitalario piensan A y una minoría piensa B, y si creemos en la profesionalidad y competencia de esos médicos (lógicamente habríamos de creer en ella) ¿no es más razonable pensar que la respuesta es más bien A y no B, por mucho que a B no haya que descartarla por completo. ¿No es más operativo y práctico tomar A como respuesta, al menos de modo provisional? Porque es cierto que la Ciencia es una provisionalidad permanente, claro está. Se trata de acercarse al máximo a la verdad, en cada momento de la Historia.

    Cuando usted acusa a la Evolución de no ser falsable, permítame pedirle que me lo explique con más detalle. A mi me parece claro que la Teoría de la Evolución es absolutamente falsable ¿Porqué? Pues porque sus enunciados son por completo falsables. Mañana mismo podría surgir una “observación” o serie de “observaciones” que la comprometiesen gravemente. Ejemplo: el descubrimiento en rocas jurásicas o cretácicas de fósiles de seres humanos idénticos a nosotros. Tal cosa podría ocurrir, pero parece improbabilísimo. Pero bastaría para que el enunciado evolucionista “las especies varian y se transforman a lo largo del Tiempo” se viese falsado. Un enunciado no falsable sería uno del tipo “Dios existe”. No hay forma humana de demostrar ni desmentir tal afirmación, con lo cual ésta no es falsable y no es por lo tanto Ciencia. Nada de esto sucede con las afirmaciones del paradigma evolutivo, todas ellas falsables, y a la “espera” (digámoslo así) de un cúmulo de evidencias contrarias que pongan el paradigma evolucionista en crisis. Tal cosa no ha sucedido y es difícil que suceda en el futuro, pero la falsabilidad de la Teoría de la Evolcuión es total, y no entiendo como puede dudarse de esto.

    Lo de los neanderthales. Antes se tenía una hipótesis en torno a ellos, en torno a su lugar en el esquema evolutivo. Observaciones posteriores obligaron a recolocar ese lugar en el esquema, eso es todo. Pero eso no basta para poner en peligro el paradigma evolutivo. Sólo una acumulación de “pruebas” en contra podría ponerlo en crisis; tal cosa no se vislumbra. El acuerdo evolucionista de los biólogos -excéntricos aparte- es prácticamente total. Esa es la realidad. Que haya un biólogo aqui o allá que lo ponga en duda no significa gran cosa. Al menos no significa que el paradigma vaya a entrar en crisis. Es cierto que algunos “excéntricos” (Copérnico, Galileo, el propio Darwin, Planck, Einstein) abrieron el camino en el pasado para el cambio del paradigma, pero eso no quiere decir que por la simple existencia de excéntricos y de heterodoxos, haya necesariamente que profetizar la crisis de un paradigma. Cuanta más evidencia acumula este, más improbable es la futura crisis. Y no estamos en el siglo XIX: época en que el paradigma se acartonó y desoyó cualquier crítica venida de fuera, lo que llevó a su estallido al comienzo del siglo XX. El paradigma actual aprende de la Historia y está sujeto a todos los cambios y retoques necesarios y yo estoy convencido de que la propia Historia le llevaría a dejar paso a un nuevo modelo, si la evidencia contraria llegase a una determinada “masa crítica”. Tal cosa no ha sucedido y es poco probable que suceda, eso es todo.

  10. Otra cosa: Bacon hizo un aporte -importante- al método científico. Pero el método científico no es sólo Bacon. Es el resultado de los aportes conjuntos de Descartes, Galileo, el propio Bacon y los eruditos de la Universidad de Padua, en la que el propio Galileo enseño y donde fue afinando el método. Y si hubiese que buscar un “padre” del método científico habría que señalar si acaso justamente a Galileo, que elaboró un método que sintetizaba el racionalismo cartesiano con el empirismo de Bacon. Pero tan sólo con Bacon no puede construirse Ciencia de manera eficaz. Uno no puede salir al campo con una libreta y dedicarse simplemente a “observar” la naturaleza, apuntar lo observado y luego basarlo todo en el inductismo. Es necesario un poco de “imaginación” previa y no “salir de casa” sin una hipótesis que confirmar o desmentir. Y al margen de su mayor o menor sostén observacional y experimental (que es muy grande, digan lo que digan), la hipótesis a priori más razonable es la Evolutiva, que por cierto es anterior a Darwin. Insisto por enésima vez ¿cuales serían los modelos alterantivos? Porque la elaboración de modelos también forma parte del método. Hay que contribuir a la construcción, no sólo destruir o señalar imperfecciones o defectos o inconsistencias. Si una hipótesis no es válida, ¿cual es la alternativa? Si las alternativas no parecen razonables, eso deviene (como es natural) un punto a favor de la hipótesis que se quiere desplazar.

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