Sobre paleofuturos

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Las Navidades del futuro.

¿Qué es un paleofuturo? Es un futuro cronológicamente ya superado, o al menos alcanzado, que fue imaginado (anticipado, narrado) desde una época pasada. Me considero un apasionado de los paleofuturos. Todo un género en sí mismos, en ellos se entremezclan la lógica de los desarrollos técnicos, la historia y la prospección, la narrativa y los sueños.

Hay algo de poético en esos paleofuturos. Vistos desde la actualidad algunos se nos aparecen precisos o acertados, otros excesivamente optimistas y audaces. Los hay culturalmente transgresores. Otros resultan encantadores o ingenuos, simples magnificaciones de un presente (para nosotros ya pasado lejano) socialmente arcaico.

Foundation_cover(Al hilo de esto ¿me atreveré a decir que las Fundaciones del gran Asimov, ese futuro lejanísimo, esa humanidad esparcida por la Galaxia, tiene mucho de una América de los 50 sobredimensionada? Es obvio que el punto fuerte de la brillante serie asimoviana no está precisamente en el acabado especulativo sobre el cambio cultural del futuro remoto).

Analizando paleofuturos, hay algo que no me ha pasado desapercibido. En concreto sobre el más legendario y rotundo de los paleofuturos: el año 2000. Observamos que el 2000 imaginado desde principios del siglo XX (aprox. 1890-1910) casi siempre es tecnológicamente muy inferior al que ha sido nuestro 2000 real. En cambio, el 2000 recreado desde mediados o el último tercio del siglo XX (desde 1960 ó 1970, digamos) es superior, a veces grotescamente superior, al real. (Acabo de toparme con una prospección biomédica de 1955 para el año 1999: se proyecta una esperanza de vida de… ¡150 años!)

En un artículo de Matt Novak, oigo mencionar por primera vez el libro Tomorrow’s Home (1981), de Neil Ardey. (La ilustración que encabeza este post está tomada del libro en cuestión). Sobre las Navidades del futuro, se lee lo siguiente:

“Christmas in the future is an exciting occasion. Here the children have been given a home music and video system that links into the home computer. They are eagerly trying it out. The eldest boy is using the video camera to record pictures of the family, which are showing on the computer viewscreen. However, someone else is playing with the computer controls and changing the images for fun. At the same time, another child is working at the music synthesizer, creating some music to go with the crazy pictures”  Continue reading “Sobre paleofuturos”

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What’s so terrible about being beautiful?

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Sobre Number 12 Looks Just Like YouThe Twilight Zone (Episodio 137/ Temporada 5). Primera emisión: 24 de enero de 1964.

Asociar ciencia y tecnología con la tiranía política y la extinción de la individualidad o la identidad personal es un verdadero clásico de la sci-fi y sus escenarios de anticipación. Se trata de una idea antigua, sin duda bienintencionada y con propósito de advertencia honesta, pero que también se plantea no pocas veces de manera equivocada o desacertada.

Number 12 Looks Just Like You es uno de los títulos legendarios de The Twilight Zone. (Incluso una banda estadounidense de avant-garde metal tomó de aquí su nombre). Number 12 no fue escrita por Serling: se trata de una adaptación de The Beautiful People (1952), relato de Charles Beaumont.  Sin duda es un episodio brillante, inteligente, inquietante, a la altura de la serie de ciencia-ficción (sort of) quizá más classy e intelectualmente sofisticada de la historia de la TV estadounidense. Es decir, de la TV.

En Number 12, una sociedad de apariencia amable y discretamente totalitaria obliga, mediante un patrón cultural tiránico, a someterse, una vez cumplidos los 18, a la llamada transformación. Ésta es una operación fisiológica que se lleva a cabo tras la elección, por parte del “interesado/a”, de un modelo bello y estandarizado de apariencia física, de entre un limitado repertorio numerado. El profesor Sig (psicólogo y apólogo de la técnica operatoria, así como de la sociedad construida en torno a ella) explica los orígenes de la misma a la reticiente joven Marilyn Cuberle que, tras cumplir los 18, se ve amistosamente forzada por su madre, familia y amigos al rito operatorio, que ella rechaza. “Se trataba -explica el doctor Sig- de eliminar la fealdad, fuente inagotable de infelicidad y resentimiento en el seno de la humanidad“. La transformación es sin duda un desarrollo biomédico impresionante, ya que también permite alargar hasta dos o tres veces la duración de la vida humana, extirpar toda posible patología y además, es capaz de instilar en nosotros, irreversiblemente, una manera positiva y feliz de percibir el mundo que nos rodea. Number_12

El placer de la imperfección

La joven Marilyn Cuberle atesora el recuerdo de su padre, persona de gran cultura y sensibilidad, que inculcó en ella la pasión por la individualidad, el orgulloso placer de ser ella misma y amada como tal, con todas sus imperfecciones. El gusto de Marilyn por la poesía, los libros, las conversaciones, es también una herencia de su padre. Shelley, Keats, Byron o Dostoievski son algunos de los nombres que, durante la sesión de introspección, la desesperada e incomprendida muchacha (*) le lanza a la cara al doctor Sig. Que, por su expresión, no parece identificarlos, o no del todo.

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Navidad biotecnológica

christmas_tree_fungiDescubro, en el blog de laboratorio, este cultivo de tema navideño (izquierda) en placa de Petri. Un bonito árbol de Navidad recreado con microorganismos. Según nos explica el autor, la estrella o zona amarillenta de la parte superior es un cultivo de Talaromyces stipitatus; por su parte, las “ramas verdes” del árbol están formadas por un cultivo de Aspergillus nidulans; en tanto que el tronco no es otra cosa que un hongo del mismo género Aspargillus: el terreus. 

B5DTJPtCEAAwtIePero además de ofrecernos la posibilidad de crear arte mediante cultivos fúngicos esparcidos sobre su superficie, las placas de Petri también pueden servirnos ellas mismas como adornos para nuestro árbol de Navidad. Como estas de la derecha, en tres colores (presuntos “cultivos”) diferentes, y que hemos encontrado en ese paraíso del biofrikismo que es la tienda Etsy, sección Artology. (En este caso, las placas son fake, eh: tan solo una reproducción. XD).

¡Feliz Navidad!

Sobre los productos “ecológicos”


En Tomates con Genes, blog del biotecnólogo José Miguel Mulet (divulgador científico de una pieza y fustigador de prejuicios antitecnológicos) encontramos un divertido vídeo holandés que nos hace reflexionar sobre el asunto de los productos ecológicos y su supuesta superioridad desde el punto de vista sanitario u organoléptico.

En el vídeo, dos presentadores de la TV holandesa se lanzan, tongue in cheek, a un experimento. Acuden a una feria de productos ecológicos en la que también montan su tenderete. Utilizando productos típicos y tópicos comprados en un McDonalds, preparan unas elegantes bandejas. En ellas muestran, muy bien presentados, fragmentos de hamburguesas, pepinilllos, quesos, chips o snacks varios que dan a conocer al público como delicatessen ecológicos. Los dan a probar a varios de los visitantes de la feria, la mayoría, es de suponer, fans y creyentes (¿acríticos?) de la excelencia per se de los productos ecológicos o procedentes de la llamada agricultura orgánica. Aunque algunas de las reacciones rozan lo desternillante, los dos presentadores mantienen las formas en todo momento mientras se desarrolla la superchería.

Al final del vídeo, uno de los presentadores le pregunta burlonamente a su compañero “¿Oye, qué has aprendido, hoy?”. Y éste le esponde: “que si le dices a la gente que un producto es orgánico, la gente creerá automáticamente que es orgánico“.

Así de sencillo. Pero las consecuencias de esta simple verdad las tenemos a la vista constantemente en los medios y en las estrategias de comunicación. El vídeo está hablado en holandés, con opción de subtítulos. Merece la pena verlo. No solo por lo divertido e irónico que resulta, sino porque viene a funcionar como un pequeño tratado de psicología social.

“Alopatía y homeopatía en el amor”

augAlopatía y homeopatía en el amor, según las explicaciones del doctor Andres Hurtado en El Árbol de la Ciencia. Trasunto parcial del propio Pío Baroja, Andrés es también un médico de tendencias filosóficas, inquieto y un punto sombrío. Con una especie de rebeldía íntima y reconcentrada.

El Árbol de la Ciencia, escrita en 1911, está ambientada hacia 1890.

Andrés divagaba, lo que era su gran placer, en la tienda de Lulú. Ella le oía sonriente, haciendo de cuando en cuando alguna objeción. Le llamaba siempre en burla don Andrés.

–Tengo una pequeña teoría acerca del amor –le dijo un día él.

–Acerca del amor debía usted tener una teoría grande –repuso burlonamente Lulú.

–Pues no la tengo. He encontrado que en el amor, como en la medicina de hace ochenta años, hay dos procedimientos: la alopatía y la homeopatía.

–Explíquese usted claro, don Andrés –replicó ella con severidad.

–Me explicaré. La alopatía amorosa está basada en la neutralización. Los contrarios se curan con los contrarios. Por este principio, el hombre pequeño busca mujer grande, el rubio mujer morena y el moreno rubia. Este procedimiento es el procedimiento de los tímidos; que desconfían de sí mismos… El otro procedimiento…

–Vamos a ver el otro procedimiento.

–El otro procedimiento es el homeopático. Los semejantes se curan con los semejantes. Éste es el sistema de los satisfechos de su físico. El moreno con la morena, el rubio con la rubia. De manera que, si mi teoría es cierta, servirá para conocer a la gente.

–¿Sí?

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La “ciencia poética” de Ada Lovelace

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“My brain is more than merely mortal…as time will show”.

Aquí una curiosa entrevista imaginaria (en New Scientist) a Augusta Ada Byron, Lady Lovelace, hija de Lord Byron y Anne Isabella Noel Byron. Escritora, matemática, corresponsal y comentadora de Charles Babbage, a Ada Lovelace se la considera la primera “programadora” de la historia de la informática. El lenguaje de programación ADA, desarrollado en 1980, recibió su nombre en honor suyo.

La madre de Ada, Anne Isabella, fue mujer de poderosa inteligencia, instruida en ciencia, matemáticas filosofía y literatura. También era de una religiosidad estricta, con lo cual Lord Byron no parecía un marido del todo adecuado para ella. Pero el caso es que, contra todo pronóstico (y a pesar de las advertencias de su prima Lady Caroline Lamb), el enlace acabó teniendo lugar.

A Anne Isabella le horrorizaba la posibilidad de que también Ada se viese poseída por el demonio de la poesía, o de que heredara la destemplanza del padre. De manera que, a modo de posible antídoto, procuró instilar en su hija el interés por el estudio de las Matemáticas. Confiando en que estas le sirviesen de disciplina mental y corrigiesen peligrosas desviaciones poéticas.

De hecho, Ada compartía con su madre un fuerte interés por las matemáticas (Byron llamaba a Anne Isabella “mi princesa de los paralelogramos”). Pero junto a la devoción por los números, el espíritu poético de Byron también aleteaba con fuerza en Ada. Sus matemáticas eran ardientes, apasionadas. En una carta de la década de 1840, Ada escribió a su madre: “if you can’t give me Poetry, give me at least Poetical Science!” 

Poetical Science. Un marco mental, en que Ada parecía dar a la ciencia misma una dimensión poética. La hija de Lord Byron vislumbraba para la máquina analítica de Charles Babbage funciones que iban más allá del frío cálculo. Calcularían, pero también actuarían sobre lo calculado. Vio en ese mecanismo (precursor de los ordenadores) la capacidad futura de crear, entre otras cosas, gráficos o composiciones musicales. Las cartas que intercambió con Babbage incluían su mathematical insight, pero también muestras de su poderosa imaginación.

Ada Lovelace: a Victorian computing visionary