Liz Parrish, un año de “tratamiento”

En Septiembre de 2016 se cumplió un año del inicio de la terapia génica de Elizabeth Parrish, CEO de la empresa biotecnológica BioViva.

Liz Parrish se convirtió en el “paciente cero” de dicha terapia, la primera paciente en autoadministrarse una terapia génica antienvejecimento que solo se había ensayado previamente en ratones. Por tanto no se habían realizado ensayos clínicos en humanos. Esto le ha valido críticas por parte de la comunidad científica, al haberse saltado el protocolo de desarrollo de fármacos, y someterse así al riesgo de una terapia que no ha sido probada en humanos, y por tanto de la que se desconocen, entre otras cosas, posibles efectos adversos.

No obstante, el paso dado por Parrish viene avalado por muchos años de investigación previa en este campo. La terapìa génica suministrada se basa en lo que se considera una de las claves del (anti)envejecimiento: la longitud de los telómeros, que se acortan a cada división celular. La terapia previene este acortamiento. En Abril, tras seis meses, la CEO de BioViva anunció que la terapia de momento había sido exitosa, y se había producido un notable restablecimiento de la longitud de los telómeros en sus glóbulos blancos.

Si finalmente la cosa funcionase, y en el futuro pudiese aplicarse esta terapia de una manera precisa y segura y con éxito terapéutico, podríamos estar al fin ante un avance capital: no solo resultaría en un aumento espectacular de la esperanza de vida, sino en la misma reversión del envejecimiento. Esto último es fundamental, ya que se trataría de revertir el proceso de desgaste, y no solo de frenarlo.

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The Cult: Revista de la Tercera Cultura

a9618d3040c331c1b02c676183f31165_L (1)Leemos en el Quienes Somos de The Cult:

El arte y la ciencia en conversación. Esa es la premisa de la que parte THE CULT. Crear un espacio donde esos dos sectores se encuentren con naturalidad, regalándonos emociones, asombro y reflexión”

“Tenemos algunos indicios de que ese diálogo que planteamos entre ciencias y humanidades es, como mínimo, una nueva referencia. En THE CULT sabemos que el arte puede contagiar emociones científicas, y que la ciencia puede ser tan reveladora como una obra artística”.

“En el ámbito de la divulgación, The Cult se inscribe en la corriente de la Tercera Cultura, que promueve el encuentro entre las ciencias y las humanidades. Defendemos los principios de orden y jerarquía de la cultura periodística, y por ese motivo, en un tiempo de crisis y de grandes cambios, revindicamos el periodismo de fuentes, lejos del dogmatismo, la superficialidad y el sensacionalismo. Porque lo más destacado en The Cult no es lo último ni lo más leído, sino lo más importante”.

Sobre paleofuturos

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Las Navidades del futuro.

¿Qué es un paleofuturo? Es un futuro cronológicamente ya superado, o al menos alcanzado, que fue imaginado (anticipado, narrado) desde una época pasada. Me considero un apasionado de los paleofuturos. Todo un género en sí mismos, en ellos se entremezclan la lógica de los desarrollos técnicos, la historia y la prospección, la narrativa y los sueños.

Hay algo de poético en esos paleofuturos. Vistos desde la actualidad algunos se nos aparecen precisos o acertados, otros excesivamente optimistas y audaces. Los hay culturalmente transgresores. Otros resultan encantadores o ingenuos, simples magnificaciones de un presente (para nosotros ya pasado lejano) socialmente arcaico.

Foundation_cover(Al hilo de esto ¿me atreveré a decir que las Fundaciones del gran Asimov, ese futuro lejanísimo, esa humanidad esparcida por la Galaxia, tiene mucho de una América de los 50 sobredimensionada? Es obvio que el punto fuerte de la brillante serie asimoviana no está precisamente en el acabado especulativo sobre el cambio cultural del futuro remoto).

Analizando paleofuturos, hay algo que no me ha pasado desapercibido. En concreto sobre el más legendario y rotundo de los paleofuturos: el año 2000. Observamos que el 2000 imaginado desde principios del siglo XX (aprox. 1890-1910) casi siempre es tecnológicamente muy inferior al que ha sido nuestro 2000 real. En cambio, el 2000 recreado desde mediados o el último tercio del siglo XX (desde 1960 ó 1970, digamos) es superior, a veces grotescamente superior, al real. (Acabo de toparme con una prospección biomédica de 1955 para el año 1999: se proyecta una esperanza de vida de… ¡150 años!)

En un artículo de Matt Novak, oigo mencionar por primera vez el libro Tomorrow’s Home (1981), de Neil Ardey. (La ilustración que encabeza este post está tomada del libro en cuestión). Sobre las Navidades del futuro, se lee lo siguiente:

“Christmas in the future is an exciting occasion. Here the children have been given a home music and video system that links into the home computer. They are eagerly trying it out. The eldest boy is using the video camera to record pictures of the family, which are showing on the computer viewscreen. However, someone else is playing with the computer controls and changing the images for fun. At the same time, another child is working at the music synthesizer, creating some music to go with the crazy pictures”  Continue reading “Sobre paleofuturos”

Sobre los productos “ecológicos”


En Tomates con Genes, blog del biotecnólogo José Miguel Mulet (divulgador científico de una pieza y fustigador de prejuicios antitecnológicos) encontramos un divertido vídeo holandés que nos hace reflexionar sobre el asunto de los productos ecológicos y su supuesta superioridad desde el punto de vista sanitario u organoléptico.

En el vídeo, dos presentadores de la TV holandesa se lanzan, tongue in cheek, a un experimento. Acuden a una feria de productos ecológicos en la que también montan su tenderete. Utilizando productos típicos y tópicos comprados en un McDonalds, preparan unas elegantes bandejas. En ellas muestran, muy bien presentados, fragmentos de hamburguesas, pepinilllos, quesos, chips o snacks varios que dan a conocer al público como delicatessen ecológicos. Los dan a probar a varios de los visitantes de la feria, la mayoría, es de suponer, fans y creyentes (¿acríticos?) de la excelencia per se de los productos ecológicos o procedentes de la llamada agricultura orgánica. Aunque algunas de las reacciones rozan lo desternillante, los dos presentadores mantienen las formas en todo momento mientras se desarrolla la superchería.

Al final del vídeo, uno de los presentadores le pregunta burlonamente a su compañero “¿Oye, qué has aprendido, hoy?”. Y éste le esponde: “que si le dices a la gente que un producto es orgánico, la gente creerá automáticamente que es orgánico“.

Así de sencillo. Pero las consecuencias de esta simple verdad las tenemos a la vista constantemente en los medios y en las estrategias de comunicación. El vídeo está hablado en holandés, con opción de subtítulos. Merece la pena verlo. No solo por lo divertido e irónico que resulta, sino porque viene a funcionar como un pequeño tratado de psicología social.

La gravedad mata

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La Ciencia no es un relato, ni es una construcción socio-cultural, o no en lo esencial. Tampoco es una sucesión contradictoria de paradigmas. Es un núcleo creciente de conocimiento positivo y auténtico. Es una crónica privilegiada de la verdad del mundo. De su estructura y fundamentos.

Luego, lo que políticamente hagamos con esa verdad (exaltarla, negarla o simplemente filtrarla), depende de nosotros y de nuestras ideologías cambiantes. De nuestro caprichoso mundo mental.

Tercera Cultura, modelo de futuro

La convergencia Ciencia/Humanidades y la aceptación política de los resultados de la Neurociencia encontrarán dificultades, pero llegarán.

La Tercera Cultura puede en principio aparecerse como una manera totalmente nueva de plantear las complicadas y a menudo distantes relaciones entre la Ciencia (Ciencias exactas y de la Naturaleza) y las materias “humanísticas”, en las que incluiríamos a las Ciencias Sociales, el Arte, la Historia o en general aquello que suele conocerse popularmente como “Cultura”.

La Tercera Cultura no es algo nuevo

Pero es solo la etiqueta Tercera Cultura la que puede ser reciente, no la “filosofía” que la fundamenta. Intenta tender puentes comunicativos entre las dos culturas (ciencia y humanidades), integrándolas, y ello desde hace tiempo. Es un proyecto muy ambicioso, ya que su horizonte vendría dado ni más ni menos que por el regreso a una unidad del conocimiento y la cultura humanas como no se conocía desde hace siglos. Desde aquellas épocas en que la llamada Filosofía (del griego “amor por el saber”) enmarcaba a la totalidad de ese saber humano. Con el correr del tiempo, la “filosofía” iría ramificándose o incluso desintegrándose en disciplinas especializadas. Una de ellas iba a ser la “Filosofía Natural”, área filosófica centrada en el conocimiento del mundo físico. A lo largo del XIX, esta Filosofía Natural pasaría a ser conocida universalmente como” Ciencia” (Física, Química, Biología). Isaac Newton en el XVII-XVIII se veía a sí mismo como un Filósofo Natural. Hoy dia lo consideramos un Físico, de hecho el padre fundador de la Física, junto con Galileo.

Integración de las dos esferas
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La Tercera Cultura busca por lo tanto la creación (la recuperación) de un marco integrador en el que vuelvan a quedar incorporadas disciplinas en apariencia distantes (científicas y humanísticas), pero es el método de las “ciencias experimentales” el que ha de marcar la pauta, el cimiento del nuevo edificio. No tanto en los países anglófonos como en los del dominio hispánico (España incluida), la Política, la Antropología y la Sociología se basan en gran medida en ideologías (a menudo puro wishful thinking) que pugnan entre sí midiendo su fuerza histórica, académica o mediática. Mientras no pocas veces ignoran voluntariamente lo que la Ciencia conoce de manera positiva acerca del comportamiento humano (desde la Biología o las Neurociencias).
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 Contra el “wishful thinking” y el sectarismo ideológico
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Es más, a menudo en aquellas ocasiones en que la Ciencia sale a escena con algún resultado experimental que choca frontalmente con la ideología imperante es a menudo silenciada o incluso atacada. Existen unos cuantos elementos que no ayudan precisamente al muy necesario desarrollo de la Tercera Cultura: el paradigma cultural postmoderno, la desgraciada idea de que la Cultura (Ciencia Experimental incluida) es tan sólo un entramado de textos o de “discursos”. O el rechazo a cualquier noción de “jerarquía” dentro de ese “entramado” y del marco de la Cultura (¿por considerarse acaso “antidemocrático”?). La obsesión por “nivelar”. El “Imperio del Mito”. El constructivismo en Pedagogía y Educación. O el derivarlo todo hacia la pugna ideológica, ignorando o despreciando la base experimental del conocimiento de lo natural.

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