Cine y neurociencia: Memento (2000)

Christopher Nolan se ha ido convirtiendo a lo largo de la última década en uno de los primeros directores estadounidenses. Originalidad narrativa y creatividad le caracterizan. Y también la valentía inusual de atreverse a exigirle al espectador.

Su ultima película, la extraordinaria Inception (2010) se mete de lleno en los laberintos del mundo de los sueños. Los efectos especiales son prodigiosos como corresponde a las posibilidades de una industria tecnológicamente tan potente como la hollywoodense. Pero podemos decir sin riesgo que en esta ocasión, los efectos no están ahí porque sí, sino totalmente supeditados a una historia de increíble fuerza y elegancia.

Pero fue Memento (2000) la obra que empezó a poner el nombre de Nolan en boca de todos. La película no es solo una virguería narrativa, con su desarrollo hacia atras y fragmentado, sino una valiosa reflexión en torno a una de las areas estudiadas por la neurociencia: la memoria y sus trastornos.

Amnesia anterógrada

Leonard Shelby (Guy Pearce) ha sufrido un ataque violento en el que además vio como su mujer era asesinada. Como resultado, sufre lo que se conoce como amnesia anterógrada o la imposibilidad de almacenar y fijar nuevos recuerdos. Esto significa que cada nueva experiencia o rostro es borrada completamente de su mente a los diez o quince minutos de experimentarla. Esto le lleva a una penosa reconstrucción permanente de su realidad, ayudándose de fotos y anotaciones laboriosas. Su identidad esencial y su memoria más antigua no sufren ningún tipo de quebranto. Su mal se refiere solo a las vivencias posteriores al trauma. Se borran y desaparecen, a Leonard le es imposible retenerlas.

Las ideas y sugerencias se agolpan en la mente del espectador, e incluso en la del profesional de la neurociencia con veleidades artísticas. Qué tipo de realidad va construyendo Leonard?

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Maupassant: literatura y neurosis

Procedente de una familia burguesa, Guy de Maupassant (1850-93) fue un soltero acomodado en el Paris de finales del XIX. Amante de los viajes y la vida al aire libre. Un empleo seguro de funcionario ministerial, dinero suficiente para llevar una vida de independencia. Amigos intelectuales y refinados, éxito literario. Una vida social, cultural (y erótica) de aparente calidad.

Sus relatos, junto a los de Chejov, están entre los mejores que se hayan escrito en Europa. Empezó en los 1870s bajo la dirección del perfeccionista Flaubert, con escritos de corte realista. Pero a lo largo de la década de 1880s fue derivando hacia lo sobrenatural, lo terrorífico, lo fantástico. El Horla, elogiadísimo por Lovecraft, o La cabellera, estan en esta linea. Le fascina la Psiquiatria como disciplina y asiste a las conferencias impartidas en 1886 por Charcot.

Maupassant se ve gradualmente devorado por la neurosis y por una soledad enfermiza en cierto modo escogida. Ese proceso fisiopatológico, el que va de la “cordura” (así llamada) al desequilibrio mental, ha quedado talentosamente recogido en sus cuentos. En ellos, el narrador (muchas veces el propio Mauppassant o alguien que se le parece), expone con sutileza el ominoso trayecto que le lleva al colapso de las emociones y la mente.

Maupassant no es solo una narrativa impecable, también es una especie de testimonio clínico.

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Audiolibro: El Horla (Albalearning)

Terapia cognitiva: mentes y ordenadores

 

El surgimiento y evolución de la informática desde los años 50 no solo ha servido para que nos hagamos con una esplendida herramienta matemática, social o comunicativa. O para dar lugar, via Internet, a la mayor revolución cultural desde la imprenta y dar un paso de gigante hacia la autonomía real del individuo.

El impacto intelectual de las ciencias de la computacion ha propiciado algo tanto o mas importante que lo anterior: acercar la psicología a la lógica informática del procesamiento de la información, consolidar la metáfora del ordenador. La mente es parecida a un ordenador. Afianzar la idea de que la mente humana no es ningún ente sobrenatural (alma, espíritu) que sobrevuela la materia y los cerebros, sino que es solo materia y es solo cerebro. Y el funcionamiento de esa mente humana, su manera de dar cuenta de los inputs de la realidad, es similar a la de un ordenador: se acabó la antigua mitología de la mente, de su identificación con un alma, o con el ghost in the machine de ciertos nostálgicos, el fantasma en el castillo. El fin de la dualidad cartesiana (materia/alma) que tanto ha perjudicado a nuestra civilización esforzadamente racionalista.

La terapia cognitiva es la más poderosa y racional de las terapias psicoterapeúticas. Y ello porque deja de lado mitologías, criterios pseudocientíficos, introspecciones inútiles del pasado. Se centra en el aquí y ahora del software de la mente humana y se interesa solo por corregir los syntax errors de los códigos.

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