EL MAS GRANDE

Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica. Principios matemáticos de la filosofía natural. Isaac Newton, 1687.

Lengua original: Latín.

Es casi un tópico afirmar que se trata del libro científico más grande que se haya escrito. El libro de los libros científicos. La verdadera puesta de largo de la Filosofía natural (la Física) como disciplina científica. Nada volvió a ser lo mismo tras este monumento de la inteligencia humana. El universo se vuelve cognoscible y sometido a las leyes de la razón y del aparato matemático: el universo al fin como un mecanismo perfectamente comprendido, elucidado. Un texto genial que volcó al hombre europeo hacia la soberbia racional del XVIII, y como dice Asimov: con el cual Newton acabó de una vez por todas “con el complejo de inferioridad del europeo moderno en relación a los Antiguos”.

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CON ÉL LLEGO EL ESCANDALO

De Revolutionibus Orbium Coelestium. Sobre el movimiento de las esferas celestes. Nicolas Copérnico, 1543.

Lengua original: Latín

Suele cifrarse el comienzo de la Revolución Científica -aunque tal cosa es un convencionalismo pues se dio más bien una gradualidad y no una ruptura- en el año 1543, fecha de la aparición del texto de Copérnico, en el que se substituye el modelo geocéntrico de Ptolomeo por el heliocéntrico. Galileo hizo suyo el nuevo modelo lo cual le acarreó, como se sabe, innumerables quebraderos de cabeza. La substitución del geocentrismo puso a Europa intelectualmente patas arriba y afiló las garras de la jerarquía eclesiástica. Quizá fue Bruno el que puso a la Iglesia tras la pista del texto de Copérnico, es decir, el responsable de que acabara ensañándose con el Revolutionibus. Con su majestuosidad habitual, la Iglesia no colocó el libro de Copérnico en el Indice hasta 1620 -casi 80 años después de su publicación- y lo que es más nefasto: esa misma majestuosidad le llevó a no retirarlo de dicho índice hasta….1835. Es decir que para los señorones de la púrpura, en el año 1834 el modelo heliocéntrico era todavía herético. No comment.

 

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414px-Descartes_Discourse_on_MethodPUESTA DE LARGO DE LA RAZÓN Y SU METODO

Discours de la méthode pour bien conduire la raison et chercher la vérité dans les sciènces. Discurso del Método. René Descartes, 1637.

Lengua original: francés.

El Discurso de Descartes supone la puesta de largo teórica del nuevo mundo intelectual que se fraguaba en esas décadas iniciales del XVII. “Leídos” los libros -los de papel y los del mundo, a traves de un buen número de viajes- Descartes llega a la noción concluyente de lo distorsionado del conocimiento (el recogido en los textos y el que puede tomarse de primera mano de la realidad) y a la necesidad de sentar las bases de un nuevo modelo de pensamiento: libre y claro. Un pensamiento que pueda dar cimiento a los nuevos avances que en aquel momento se daban en las diferentes disciplinas (científicas).

Junto con las innovaciones de la Escuela de Padua, la incansable actividad de Galileo (su desacomplejado enfrentamiento con el mundo natural), la filosofía de Francis Bacon (campeón teórico de las excelencias de la futura tecnociencia) y las construcciones matemáticas de Kepler, Le Discours cartesiano contribuyó decisivamente a dar cuerpo a la nueva Ciencia, al nuevo modelo de conocimiento (de acercamiento al conocimiento) que iba a pervivir en lo esencial hasta nuestros dias.

Le Discours no es sólo un método filosófico y científico: es también una gran obra literaria. Es uno de esos textos que permiten incluir a los clásicos de la Ciencia entre los clásicos generales. Descartes habla en primera persona: un poderoso yo literario (y emocionante) recorre esas páginas.

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EL LIBRO QUE SACÓ DE QUICIO

The Origin of Species, 1859. Charles Darwin.

Lengua original: inglés

Borges dijo del filósofo aleman del XIX A. Shopenhauer que acaso “había descifrado el universo“. No creo que Shopenhauer descifrara el Universo, si acaso fue responsable de algún que otro penetrante comentario entorno a ese desciframiento problemático e inacabable.

Un desciframiento que es obra de los Hombres y los Siglos y sus esfuerzos continuados, su tesón, la superación de devastadoras frustraciones, el enfrentamiento a la Autoridad y a los Paradigmas politicos y culturales de cada Tiempo o Centuria, la indagación desprejuiciada del Mundo y la Realidad, el coraje, la capacidad de estoicismo y aguante de la injuria politica o ideológica.

La obra de Darwin ella solita despejó muchas brumas entorno a los misterios del planeta y sus criaturas. Por supuesto que no descifró el Mundo en solitario ni en su totalidad, pero sí hizo avanzar de manera gigantesca ese gran proyecto intelectual humano. Desveló (nada menos) cual era la fuerza motriz que impulsaba el origen y desarrollo de las criaturas vivas, y las razones de la espeluznante diversidad biológica, algo que antes de aquel 1859 parecía para siempre iba a quedar oculto al animal humano y a su Ciencia en desarrollo.

Un hombre, Darwin, y un libro, El Origen de las Especies -1859, pusieron al fin al Simio Desnudo y Mejorado en la ruta correcta del Descubrimiento de los Origenes, la Estructura Emocional y Mental, los Comportamientos, los Oscuros Fondos, las Morfologías y Anatomías de sí mismo y del resto de los Seres del Mundo. Ruta que seguimos recorriendo entre gritos de enemigos y oscurantistas, aún hoy. El hundimiento (futuro) de todo misticismo y fuerza sobrenatural que el texto darwiniano trajo consigo, la colocación del Animal Humano en el suelo de lo Racional y lo Terrestre (su despojamiento de cualquier posibilidad de delirio sobrenatural) es algo que nos llevará quien sabe si hasta Milenios asumir, como estamos ya viendo en esta ya casi segunda decada del XXI, con su desconcertante rediviva misticoide.

Fue de nuevo el gran Borges quien escribió una de las mejores y más emocionantes definiciones que servidor haya leído acerca de lo que es un Texto Clasico: un libro que las generaciones de los hombres recorren con previo fervor y una misteriosa lealtad. Deficinión poética y certera a la que yo me atrevería a aportar del modo que sigue: Clásico es el libro o texto de vida propia, inagotable y asombrosa, que un siglo y medio después de su aparicion esperanzadora e irritante sigue sacando de quicio a sus muchos enemigos.

El Origen de las Especies es el gran clásico científico, intelectual (y literario) de nuestro zigzagueante comienzo de milenio. El vozarrón escrito de Darwin sigue guiando, inspirando, enfureciendo.

One thought on “Libros Clásicos de la Historia de la Ciencia

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